Guantánamo.- Empeñarnos en hacer bien lo que nos toca, desde cada uno de los puestos laborales, para lograr un verdadero incremento de la productividad del trabajo, con calidad y sostenido ahorro de recursos, es una necesidad para el país. Pero, ¿cómo realmente lograrlo? ¿Qué necesitamos para ser más eficientes? ¿Con qué contamos y cuánto debemos planificar para alcanzar estos objetivos?
La máxima y sus siguientes preguntas son reiterativas por estos días en Guantánamo, y en todo el país, durante la discusión del Plan de la Economía y el Presupuesto del año 2012. En el Alto Oriente cubano más de 134 mil trabajadores estatales, afiliados a tres mil 400 secciones sindicales, están inmersos en este proceso que culmina en el presente mes de febrero.
Elevar la producción de alimentos, la calidad en el proceso inversionista que se ejecuta en el territorio, por demás el más abarcador de los últimos años, la materialización de proyectos que permitan sustituir importaciones e incrementar los niveles en decisores rubros exportables para la provincia como el café y el cacao; todo esto unido a la imprescindible aplicación de sistemas de pago que brinden mayores ingresos salariales, son temas recurrentes durante las discusiones del Plan de la Economía.
Con énfasis se aborda la necesidad de terminar de erradicar las demoras e insuficiencias que se presentan en la desagregación de los planes, responsabilidad de los administrativos quienes deben rectorar este proceso político, siempre acompañados por el sindicato.
En la medida que, desde la base del conocimiento y la planificación, del saber con que se cuenta para cumplir con las metas propuestas, en lo que no pueden dejar de incluirse los planes temáticos de los innovadores de cada centro, así será verdaderamente efectivo el apoyo del movimiento obrero.
Importante es también la preparación del secretario de la sesión sindical, y la calidad del informe a discutir, donde deben aparecer con transparencia las producciones y los servicios concertados, el aseguramiento material, el plan de energía de la entidad, en fin los recursos materiales y las potencialidades que dentro de la masa trabajadora existe para elevar productividad y eficiencia.
Un buen informe es aquel que permita análisis acertados y propulse la discusión participativa de las problemáticas que inciden en la elevación de los resultados de la empresa, organismo o entidad de cualquier sector de la economía. Cuando esto se logra las asambleas cumplen su objetivo.
Hoy, a tono con lo aprobado en los lineamientos de la política económica y social la discusión de los planes de la economía tiene que ser distintos porque los tiempos son distintos, los planes de producción son distintos, y son, como ha reiterado el General de Ejército Raúl Castro, para ser cumplidos.











