Guantánamo.- Ubicada entre el Complejo Educacional José Maceo Grajales y el parque infantil Elpidio Valdés de Guantánamo, se encuentra la finca El Paraíso, del campesino Rubel Marzo Matos, un guantanamero de 48 años que ostenta orgulloso el título de Referencia Nacional en la Agricultura Urbana y suburbana.
Este hombre que nunca pensó en alcanzar el reconocimiento que otorga ese Grupo Nacional, todavía no sale de su asombro al ver lo que ha logrado con sus propias manos, aún sin conocer mucho de los secretos de la tierra, pues en su historial no figura ningún antecedente agrícola. Echemos un vistazo:
Con solo 16 años viaja a Etiopía en misión internacionalista, donde se desempeña como subteniente, jefe de un pelotón de infantería; un acontecimiento que él mismo califica de “inolvidable”. A los 20, cursa estudios en la Alemania Democrática y se gradúa de Mecánico Automotriz, aunque jamás ejerció ese oficio.
De regreso a Cuba, tras pasar un curso de gastronomía, comienza a trabajar como dependiente en el Coco Club del municipio de San Antonio del Sur, para poco después incorporarse a un contingente obrero donde se desenvuelve en diferentes labores, en la capital del país.
En 1999, de vuelta en Guantánamo, junto a su esposa y por medio de un amigo conoce y compra la
tierra en la que actualmente labora, su finca. “Yo no tenía ninguna experiencia en la agricultura, y mi mujer tampoco, pero nos gustaba el trabajo en el campo, así que nos arriesgamos y en 13 años creamos nuestro Paraíso actual”, responde satisfecho Rubel.
“Para transformar aquella tierra semiárida -explica este productor-, utilicé el bagazo de caña, pues me percaté de que al descomponerse dejaba en su lugar algo similar a una capa de suelo reteniendo la humedad, e incluso permitía sembrar casi cualquier cultivo. Entonces acudí a un amigo que trabajaba de chofer botando los desechos del central y le pedí que me los llevara y los vaciara por toda la finca”, cuenta.
“Pasadas unas semanas -dice- los suelos estaban listos, y comencé a buscar semillas por mis propios medios, comprando en los montes o adquiriéndolas con mis amistades. Junto a mi esposa labré y sembré la tierra que tras mucho cuidado permitió crecer las primeras plantas”.
Rubel se mantiene produciendo cerca de 40 cultivos varios, como viandas (plátanos, malanga, ñame, yuca); frutas (mamey amarillo, albaricoque, café, cacao); hortalizas, y leguminosas (frijoles); además de plantas medicinales y ornamentales, de los que no solo se beneficia su familia, sino también la CCS Mariana Grajales, a la cual se afilió en el 2011, y la casa de niños sin amparo filial.
Este campesino empírico también ha sido galardonado con los títulos de Referencia Municipal y Provincial en la Agricultura, en el 2004; Mejor Patio Integral de la provincia, en diciembre del 2010 y recientemente le fue otorgado el de Mejor Productor en la actividad agrícola del territorio.
Por eso en la actualidad trabaja incesantemente para hacer de su candidatura a la Excelencia Nacional una realidad inmediata.











