Guantánamo.- Cubatravel, el Portal del Turismo en Cuba, propone el restaurante La Avellaneda a los vacacionistas que visiten la ciudad de Guantánamo, a unos 900 kilómetros al sureste de La Habana.
Los hechos confirman la acertada recomendación del sitio digital del Ministerio del Turismo, porque en 2011 la Empresa de Gastronomía y Recreación del municipio de Guantánamo, dueña del centro, no recibió queja de los usuarios acerca de la atención que se brinda allí.
“Nuestra especialidad es la comida criolla, a partir de cerdo, res y pollo, fundamentalmente, aunque también elaboramos platos fuertes con carnes de conejo y oveja”, explica Rafael Lores, el administrador.
Estamos hablando de una de las mejores unidades gastronómicas de la provincia, ganadora por cuatro ocasiones consecutivas de la condición de Colectivo Vanguardia Nacional del sindicato correspondiente.
Además de La Avellaneda, sólo otras dos unidades del sector del comercio, la gastronomía y los servicios en Guantánamo ostentan esa categoría. Son el restaurante La Bodeguita de Paseo y el salón de peluquería Primor, también de la capital guantanamera.
Lo realizado por el colectivo de la instalación en 2011, señala que son fuertes aspirantes a revalidar la
máxima distinción laboral. “Realizamos ventas por más de cuatro millones de pesos, cifra por encima de lo planificado y un siete por ciento más que en el año precedente”, afirma Lores.
Las utilidades ascendieron a 700 mil pesos, así como se cumplió lo previsto en el costo por peso de venta y alcanzar una elevada productividad individual.
A eso se une el principio fundamental de agradar a los clientes con un servicio de calidad. Es que los 38 trabajadores de La Avellaneda, entre ellos 29 mujeres, son beneficiados por el sistema de pago por estimulación, pues la empresa propietaria desde 2002 aplica el sistema de perfeccionamiento.
“Según la evaluación del desempeño en nuestra labor es que cobramos todos los trabajadores del restaurante”, dice Isabel Rivero Rodríguez, la mejor cocinera del establecimiento. “Nos puede afectar el salario las penalizaciones por quejas, indisciplinas, violaciones de las normas de servicio, ausencias y llegadas tardes”, señala.
Lo usual en la unidad es que no haya señalamientos y, entonces, el personal gana de acuerdo a las ventas y utilidades logradas. El pasado año el salario promedio mensual osciló alrededor de los 800 pesos por trabajador, casi el doble del que registró el sector estatal de la provincia.
Eso implica laborar de manera impecable y coordinada en La Avellaneda, desde que los clientes llegan al lobby-bar a solicitar el servicio, hasta su salida, luego de saborear la comida pedida, distinguida además por precios bastante módicos.
Rafael, el administrador, ejemplifica diciendo que con 25 pesos cubanos, cualquier cliente puede almorzarse una ración de pollo guisado, congrí oriental, mariquitas y ensalada. “Los platos más caros son el conejo a la criolla, que vale 23 pesos, y el pollo frito o el bistec de pollo, que cuestan 20”, agrega.
Hay que señalar que durante el año varios suministradores elevaron el precio de los insumos que venden a La Avellaneda, como son los casos de las carnes de res y de cerdo, lo que obligó a subir a 18 pesos el precio de las raciones de bistec confeccionadas con esos productos.
Aún así el restaurante es uno de los centros más rentables entre los cerca de 70 que tiene la empresa, algo que corroboran los resultados de la gestión económica. “Sólo nos anteceden el Coppelia y la pizzería La Veneciana, porque entre los restaurantes somos los mejores”, señala Rafael.
Laborar bajo los principios del perfeccionamiento empresarial permitió a los trabajadores de La Avellaneda sortear dificultades afrontadas en la primera mitad de 2011 con el abastecimiento de productos básicos como la carne de cerdo y la cerveza embotellada, situación que mejoró en el segundo semestre.
El establecimiento fue inaugurado en 1985 como un complejo gastronómico que incluía a una cafetería y un comedor, en una céntrica zona de la ciudad de Guantánamo, la sexta más poblada de la Isla.
Luego de su remodelación hace poco más de un quinquenio, como parte de un programa de desarrollo impulsado por las autoridades locales, se convirtió en un restaurante de segunda categoría, con capacidad para 72 comensales.
“Aspiramos a ganar nuevamente la condición de Vanguardia Nacional, eso no hay quien nos lo quite”, muy segura dice Isabel, la cocinera.
Lo más importante es que su colectivo de trabajadores satisface las expectativas de los distintos segmentos de la población, a partir de la diversidad, atributos y precios de sus ofertas, tal y como exige el lineamiento 305 de la Política Económica y Social aprobada por el Sexto Congreso del Partido.
No es una exageración afirmar que la calidad en los servicios gastronómicos en Guantánamo se llama La Avellaneda. De ahí que Cubatravel lo recomiende.











