Cuando el 22 de enero de 1948 el capitán de la tiranía Joaquín Casillas subió en Manzanillo al tren en el que viajaba el líder con la intención de detenerlo, y ante la negativa del dirigente azucarero de seguirlo dada la inmunidad que le asistía, le disparó por la espalda, poco pudo imaginar que le daría vida eterna al General de las Cañas.
El sindicalista rechazó la orden por ilegal y se negó a seguir al militar. Casillas entonces le da muerte por la espalda.
Más tarde el capitán fue enjuiciado y encontrado culpable del asesinato en la causa 91 de 1948. El acusador por la familia fue el abogado Carlos Rafael Rodríguez. Sin embargo, pronto el oficial tirano quedaría en libertad. En 1958 fue ajusticiado luego de ser capturado en la batalla de Santa Clara.
Jesús Menéndez Larrondo nació en el municipio Encrucijada en la antigua provincia de Las Villas, el 14 de diciembre de 1911 y desde muy joven afloró en él la estirpe de un dirigente sindical y político sin igual.
Perteneciente al sector azucarero, se destacó por su gran influencia sobre el movimiento obrero cubano y la conquista del llamado diferencial azucarero, por lo que fue llamado el General de las Cañas. Su asesinato conmocionó al país.
Fue miembro del Partido Socialista Popular Cuba desde 1931.
En 1938 comenzó a desempeñar el cargo de Secretario General de la Federación Provincial de Trabajadores de las Villas. También se desempeñó como Secretario General de la Federación Nacional Obrera Azucarera.
En 1940 fue Delegado Suplente a la Asamblea Constituyente, y en dos ocasiones fue Representante de la Cámara de la República, hasta su muerte.
Ya en el año 1941 el PSP sustituyó a Jesús Menéndez como secretario general de la Federación de Trabajadores de Las Villas, cuando pasó a dirigir la Federación Nacional de Trabajadores Azucareros (FNTA) de Cuba.
Sus luchas estuvieron relacionadas con la defensa sindical de los trabajadores de ese importante sector, el desalojo de campesinos, la explotación de los humildes y el racismo.
Jesús Menéndez condujo importantes luchas obreras como la conquista del diferencial azucarero, considerada como una de las mayores conquistas de la clase obrera cubana anteriores a 1959.
Luego de la Segunda Guerra Mundial Menéndez se opuso a la decisión del gobierno de Ramón Grau San Martín de establecer y congelar por dos años el precio del azúcar para Estados Unidos en un nivel mucho más bajo que el que establecía el mercado internacional.
Asesorado por el economista Jacinto Torres y la movilización de los trabajadores del azúcar, Menéndez exigió y obtuvo que el sindicato participara de las negociaciones que se realizaron en Washington, logrando imponer una cláusula de garantía que estableció que el precio de azúcar exportada aumentaría en la misma proporción que el precio de los productos de primera necesidad que Cuba importaba de Estados Unidos.
Debido a esta cláusula los trabajadores del azúcar obtuvieron a fin de año un salario extra del 13,42%, que se conoció como diferencial azucarero.
Tan pronto Washington tuviera oportunidad suprimiría lo acordado. En 1947 el gobierno de Grau San Martín siguió las presiones norteamericanas y aceptó una reducción drástica del porcentaje establecido para el diferencial azucarero de ese año.
En esas condiciones se agudizan las acciones de lucha del movimiento sindical hasta que el gobierno ordenó la detención de Menéndez, en un evidente acto de provocación debido a que el dirigente gozaba de inmunidad en su condición de representante a la Cámara por el Partido Socialista Popular de Cuba.
En su poema Elegía, el Poeta Nacional cubano Nicolás Guillén, íntimo amigo de Jesús Menéndez, refrendaba en versos: Las cañas iban y venían desesperadas, agitando las manos. Te avisaban la muerte, la espalda rota y el disparo.
El asesino que mató al líder por la espalda, tuvo que humillarse cuando las cañas hicieron brotar su espiga y en cada una de ellas floreció y aún florece nuevamente el General.











