Guantánamo.- La vida es el bien más preciado, el primer derecho de los derechos humanos, mantenerla con salud parece ser un privilegio para un sinnúmero de seres humanos en pleno siglo XXI.
El acceso a la Salud, de manera gratuita y con calidad es tan común para los cubanos que a veces cuesta percatarnos de la grandeza de ese bien con que nos beneficiamos todos. Solo citar que desde que nacemos en centros médicos, adecuadamente equiparados para cualquier emergencia, nos espera un especializado grupo de médicos y técnicos que velan por nosotros, en verdad desde mucho antes lo hacen, cuando nuestras madres son atendidas y cuidadas con esmero desde que dormimos en sus vientres. Así sucede desde que triunfó la Revolución en enero de 1959; ahora mucho más perfeccionada.
El Programa de Atención Materno Infantil, que vela por la madre, el recién nacido y su desarrollo hasta un año es reflejo del derecho a la vida en Cuba, y como si fuera poco, luego de esa edad continúa la protección, lograr el crecimiento y desarrollo humano en todas las esferas y durante toda la vida, es motivo sistemático del Estado y Gobierno cubanos y de su Sistema de Salud.
Desde los beneficios de la lactancia materna, mantenida hasta el cuarto mes de vida de manera exclusiva, y la vigilancia del Equipo Básico de Salud, hasta los empeños por mantener a una ancianidad saludable y con una alta espiritualidad, totalmente incorporada a la sociedad en sus Casas o Círculos de Abuelos, en los clubes de 120 años, son expresión de los derechos a la vida con que contamos.
Mencionaré solamente a la mortalidad infantil que descendió en 2010 a 4,5 cada 1.000 nacidos vivos, muy por debajo de la media continental donde, según el último informe de UNICEF, de cada millar de niños que nacen mueren 19 antes de cumplir su primer año; y la esperanza de vida que alcanzó ya los 77,7 años, en hombres 75,46 y las mujeres 80,08 años.
No por casualidad la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sitúa a Cuba a la vanguardia del cumplimiento de materia de desarrollo humano. Mantener la equidad y garantizar para el año 2015 la sustentabilidad ambiental es objetivo promisorio para la nación caribeña.
“Con salud todo, sin ella nada”, cualquiera repetiría este axioma y atrás quedará el deseo de muchos de gozarla.
El privilegio de vivir en Cuba socialista ha permitido exhibir tales índices de calidad de vida al mundo; hacerlos permanentes y perfeccionarlos cada vez más, de eso se trata.
Cuando se cumplen 63 años de la Declaración de los Derechos Humanos valdría la pena pasar una mirada por el derecho a la vida, aunque rápida, por favor, que sea profunda. Las inconformidades aparecerán, ¿por qué no?; sin embargo, no sé por qué motivo, ni en nombre de qué o quiénes se le acusa en el show mediático de las grandes potencias contra Cuba por violar esos derechos?
La actualización del modelo socioeconómico cubano en las actuales circunstancias apunta a un mejor socialismo, a un cambio en la mentalidad de todos, a un salto por el progreso. ¡Mucho qué hacer y andar!, pero que nadie trate de confundir. El derecho a la vida, es derecho propio de los cubanos.











