Guantánamo. Los Comités de Defensa de la Revolución, CDR, son la mayor organización de masas en Cuba. A sus miembros se les llama cederistas aludiendo a sus siglas. La integran los cubanos que lo deseen desde que cumplen los 14 años de edad, pero tanto ha prendido en la idiosincrasia del pueblo, que hasta los niños, voluntariamente se han organizado en los llamados CDR Infantiles.
El hecho de que ellos se establezcan libre y espontáneamente, siguiendo el ejemplo de sus padres, en la mayoría de los casos, habla de que en este país se les brinde atención y se cumplan los acuerdos emanados de la Convención de los Derechos de los Niños y las Niñas, de la cual Cuba se ubica entre sus primeros firmantes.
Muestras hay suficientes. Fui testigo cuando niños del Círculo Infantil Bebé de la ciudad de Guantánamo, junto a padres y educadoras, comenzaron a celebrar desde bien temprano el Aniversario 51 de los Comités de Defensa de la Revolución el pasado 28 de septiembre, pero asistí también, al iniciar el curso, al Centro Escolar Mixto Osmel Gonzalvo, de Yateritas, en el costero municipio guantanamero de San Antonio del Sur, donde se protagonizaba la primera jornada de las elecciones pioneriles.
Hace solo unos días tuve la satisfacción de ver en el Palacio Provincial de Pioneros Ramón Infante un Tribunal “Yo acuso al imperialismo” en el que niñas y niños devenidos juristas, condenaron las injusticias de ese abominable sistema y las crueldades cometidas contra Cuba y otros países latinoamericanos y caribeños.
A propósito, Ramón Infante fue una de las víctimas de la voladura de un avión cubano en peno vuelo, acto terrorista perpetrado por asesinos confesos de organizaciones de extrema derecha anticubanas al servicio de la CIA y del Gobierno estaunidense.
Antes escribí sobre el inhumano bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por los sucesivos gobiernos norteamericanos al pueblo de la mayor de las antillas, solo por haber elegido el camino que sus hijos decidieron.
Cada vez me asiste más el convencimiento de que solo el Socialismo, el cual los cubanos estamos decididos a defender sobre todas las cosas, es capaz de lograr las conquistas de las cuales disfrutan hoy quienes viven en esta tierra.
Nada es perfecto y por eso todo el pueblo, guiado por la dirección histórica de la Revolución, está abocado al actual proceso de actualización del modelo económico y social que erigimos. Pueden los detractores, algunos engañados por los cantos de sirena y el sueño americano, criticar con saña la obra que aquí se levanta, sin embargo ¿no son las antes expuestas razones por las cuales no cejar en el empeño de continuar el legado independentista de las generaciones que nos precedieron? ¿Qué son si no derechos ganados con sangre y sudor lo que hoy disfrutan las niñas y los niños en Cuba?
En cada rincón de este terruño, Guantánamo, donde antes existían unas pocas escuelas llega el pan de la enseñanza que trajo la Revolución desde cuando apenas había triunfado en enero de 1959. Solo unos meses después, el 22 de diciembre de 1961, gracias a la campaña de alfabetización, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz declaraba a este país Primer Territorio Libre de Analfabetismo en América.
No pueden ser estas solamente las causas que molesten tanto al imperio como para sumir a todo un pueblo en el más largo bloqueo impuesto a nación alguna en la historia de la humanidad. En esas acciones está presente la prepotencia, la arrogancia, y el deseo de dominio que lo mueve. EEUU sí ha violado históricamente el derecho de los pueblos, y más el de los cubanos a vivir con la dignidad que antes no tenía, víctima de gobernantes lacayos serviles al imperialismo.
El mundo ya ha abierto sus ojos y conocido la verdad que casi siempre tratan de hacer encallar los enemigos de Cuba, quienes cegados por la avaricia y el deshonor, prefieren así considerarse. De un pueblo noble, trabajador, pero también aguerrido y rebelde, no podrán esperar más que la defensa de los conquistado.











