Guantánamo.- Progresivamente se recupera de su lesión en el húmero (hueso de la parte superior del brazo), el lanzador Alexander Rodríguez Matos, uno de los velocísimos de la pelota cubana, y de los más versátiles, ya que ha sido utilizado por el mentor de los Indios Guerreros del Guaso,Agustín Lescaille, en las funciones de abridor, relevo corto y cerrador.
Sin embargo, para no forzar demasiado su recuperación, el otrora estelar inicialista de los equipos Orientales y Guantánamo, se propone en la LI Serie Nacional de Béisbol, que ya está a las puertas, emplearlo en la última función mencionada: “para sacar los postreros seis outs”.
La costumbre de salir a la grama en etapas en que el juego se encuentra al borde de la decisión, y de salir airoso en la mayor parte de ellas, ha formado en el aun joven lanzador de Baracoa, calma y carácter de pitcher consagrado.
En más de una ocasión ha afirmado que le gusta subir a la lomita en esa etapa en que el juego se encuentra al borde de la decisión.
Lo que queda por ver es si después de este proceso de rehabilitación, en que incluyó la infiltraron células madres en el húmero, sigue siendo capaz de cruzar a los bateadores con bolas de 96 millas por hora y si su slíder continúa llegando al home con la misma rapidez que a otros pitcheres la recta.
Rodríguez Matos tiene 29 años de edad, 12 de ellos con el equipo que representa los colores de su provincia, y debe
preservársele. Por suerte, con ese criterio coinciden Lescaille y el colectivo técnico del equipo que quedó en quinto lugar en la anterior temporada, y que tuvo en él una de sus principales cartas de triunfo.
Pero, ¿es consciente el interesado esa necesidad? En el diálogo que sostuvo con Solisión, dio la impresión que sí. Y el colectivo necesita que esté en forma este baracoense, que ha ido presentando credenciales, cada vez más meritorias,justa tras justa: durante la antepasada ganó siete juegos,salvó ocho y solo perdió tres. Su promedio de carreras limpias (PCL), fue de 2,60, entre los 10 más bajos del país.
Participó en el Mundial Universitario de Japón y aunque no disfrutó de muchas oportunidades, la única que tuvo, como relevo, la aprovechó: enfrentó a seis bateadores, sin permitir hits, y propinó cuatro ponches. Más acá, durante la pasada Serie de Oro de la Pelota Cubana, el apagafuegos guantanamero bajó su PCL a 1,96 e intervino en 24 de las 54 victorias logradas por su equipo: 10 ganados y 14 salvados, con solo tres derrotas.
Incluso los reveses fueron convincentes: un par ante Matanzas, y eltercerofrente a Las Tunas. En dos de esos partidos tuvo que aplicarse la regla Schiller, luego del empate.
Este año fue preseleccionado para participar en los Juegos del Alba, en la República Bolivariana de Venezuela, pero la citada molestia le impidió hacer el equipo. El exceso de trabajo, por muy buenos resultados que arroje a la causa del equipo, no suele ser remunerado por el organismo humano, y el del esforzado pelotero guantanamero no es la excepción.
Ya estaba resentido de esa lesión en el primer juego del pasado play off frente a Granma, cuando acudió en auxilio de Dailer Hinojosa, con el juego 6-7, bases llenas, dos outs y bateando Despaigne. De cinco bateadores ponchó a cuatro en aquella memorable jornada en que Vismay Santos dio el jonrón con las bases llenas y el triunfo a Guantánamo.
Había cumplido su compromiso de esforzarse a máximo para que su equipo alcanzara un puesto más meritorio que el sexto conquistado en la serie 49, y lograra un quinto, que pudo ser un segundo, de no producirse la merma en el bateo, en las postrimerías, que ha sido el talón de Aquiles de los toleteros del Guaso, durante las últimas campañas.
“Estoy al 70 o 80 por ciento, pero a fines de mes cuando enfrentemos a Ciego de Ávila, estaré al 100, y el terreno
dirá la última palabra: si estoy recuperado o no”, enfatiza como colofón el supersónico y modesto pelotero de los Indios Guerreros.











