Guantánamo.- A pesar de las predicciones de los falsos profetas que usando las nuevas tecnologías de la información, engañaron, a no pocos en el planeta, con el supuesto fin del mundo el pasado viernes 11, de este noviembre (mes 11), del actual año 2011, la irrepetible fecha pasó y la vida siguió su curso.
Lamentablemente en un mundo signado, cada día y cada vez más, por la explotación de los poderosos sobre los desposeídos. Donde prevalecen las leyes ciegas del mercado y las grandes potencias se ponen de acuerdo entre sí para, manipulando a su antojo a la Organización de Naciones Unidas (ONU), replantearse el mapa geopolítico y repartirse los recursos naturales de nuestro planeta azul.
El líder de la Revolución cubana Fidel Castro, en su última reflexión “Cinismo Genocida” vuelve a advertirnos de “que todos, sin excepción, estamos en la obligación de crear conciencia sobre los riesgos que la humanidad está corriendo de forma inexorable, hacia una catástrofe definitiva y total como consecuencia de las decisiones irresponsables de políticos a quienes el azar, más que el talento o el mérito, puso en sus manos el destino de la humanidad”.
Por eso se hace cada día más impostergable la necesidad de que utilizando cuantos fórums, encuentros globales y vías posibles, que incluyen las nuevas tecnologías de la información esas que extremistas y fanáticos emplean para divulgar falsas profecías, se levanten las voces alertar sobre el inminente peligro que corre la humanidad al borde de un enfrentamiento nuclear.
Los que anunciaron el fin del mundo para el viernes 11 del 11 del 11, los que aseguran que el cataclismo llegará en el 20112, según las predicciones de los Mayas, Aztecas y otras grandes civilizaciones de la antigüedad, debieran aterrizar y darse cuenta que el peligro no está tanto en el posible choque de un asteroide con el tercer planeta del sistema solar y sí en los designios de puñado de poderosos en el mundo que al decir de Fidel conducen el mundo hacia el abismo.











