El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto hace casi medio siglo a Cuba por parte de Estados Unidos limita las posibilidades de desarrollo del sector agroalimentario de la nación antillana.
De no existir las restricciones que genera esa política se pudieran constituir empresas conjuntas entre ambos países para el desarrollo de la producción de frijoles, soja, carne de res y cerdo, entre otros alimentos.
Además se promoverían importantes actividades de logística de acopio, beneficio, tratamiento de post cosecha y distribución, lo que garantizaría la sustitución de algunas de las importaciones que hoy se realizan desde los propios Estados Unidos.
También traería otras ventajas como la reanimación del sector alimentario y la generación de nuevas fuentes de empleo. Todo ello se refleja en un un informe sobre la resolución 65/6 de la Asamblea General de la ONU titulada Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos de América contra Cuba presentado por la isla recientemente en ese ente.
La empresa importadora QUIMIMPORT, encargada de los suministros de fertilizantes, herbicidas y plaguicidas para la agricultura, pudiera adquirir muchos de estos productos en el mercado estadounidense de no existir el bloqueo.
La importación directa desde Estados Unidos de Fosfato Diamónico fue obstaculizada debido a exigencias derivadas del cumplimiento de las disposiciones del bloqueo por parte del proveedor. Finalmente la empresa tuvo que traerlo desde otros mercados con un desembolso adicional de 197 mil 600 dólares.
A pesar de los intensos y crecientes reclamos de la comunidad internacional al gobierno norteamericano para un cambio hacia Cuba, el presidente estadounidense, Barack Obama, mantiene intacta esa política, recuerda el texto.
Es en su esencia y objetivo, un acto de agresión unilateral y una amenaza permanente contra la estabilidad de un país, señala el documento. El daño económico directo ocasionado al pueblo de Cuba hasta diciembre de 2010, a precios corrientes, calculados de forma muy conservadora, asciende a una cifra que supera los 104 mil millones de dólares.
Si se toma en consideración la depreciación del dólar frente al oro en el mercado financiero internacional, que fue sumamente elevada durante el 2010, la afectación a la economía cubana sería superior a los 975 mil millones de dólares.











