En nombre de la lucha contra el terrorismo
Guantánamo. ¿Ya usted se convenció del doble rasero de la política de Estados Unidos con relación al terrorismo? ¿Qué nexos existen entre el gobierno norteamericano y los grupos de ultraderecha anticubanos radicados en Miami?
¿Qué sabe usted acerca de Los Cinco cubanos presos injustamente en cárceles del imperio desde hace 13 años? ¿Por qué tantas personalidades y organizaciones en el mundo apoyan la causa de Los Cinco?
De estas interrogantes pueden surgir muchas más y no pretendo abrirle los ojos a quien no quiera ver, pero es muy difícil para un ser humano quedarse de brazos cruzados cuando algunos, por su beneficio, tratan de cegar a multitudes con cuentos semejantes al de La Caperucita Roja.
Hoy millones de personas honestas conocen que Estados Unidos cuenta con centros de formación de mercenarios que supervisan Campamentos de entrenamiento paramilitar como los de los grupos terroristas Comando F-4 y Alpha 66, radicados nada más y nada menos que al sur de La Florida. ¿Para qué necesita el imperio estas estructuras del crimen?
Si desea combatir el terrorismo, solo tiene que hacerlo en su propio país y no invadir naciones bajo ese pretexto.
Históricamente han sido los gobiernos de la Casa Blanca los que han lanzado agresiones contra otros países, haciendo padecer a millones de seres humanos los sufrimientos de las guerras, sin deparar en la suerte de los familiares de los soldados que envían a esos conflictos y que no regresan. ¿Algo que no sean las ambiciones imperiales puede justificar tales hechos?
Aún se exponen detalles de la verdad sobre el colapso de Las Torres Gemelas, cuando Osama Bin Laden, el pretexto por el cual invadieron a Irak y Afganistán ha muerto no se sabe cuántas veces, y aún continúan las tropas yanquis en esos países.
El gobierno norteamericano conoce bien de organizaciones como Alpha 66, Comandos de Liberación, la Fundación Nacional Cubano-Americana, Cuba Independiente y Democrática y otras, las cuales durante años han conectado a gente como Orlando Bosh, Luis Posada Carriles, Alfredo Otero, Pepe Hernández, los hermanos Novo Sapol, Gaspar Jiménez Escobedo, Roberto Martín Pérez… asesinos confesos, cuyo propósito ha sido derrocar violentamente a la Revolución cubana, sin considerar consecuencia alguna.
Muchos de los verdugos que han arrullado las sucesivas administraciones estaunidenses tienen extensos historiales terroristas contra el pueblo cubano, más de una vez denunciados en la palestra pública, sin embargo el actual Presidente Barack Obama, Premio Nóbel de la Paz, ¿que ha hecho al respecto?
La respuesta real es que cada vez son más y más sutiles los planes subversivos contra las naciones que decidieron emprender sus propios destinos sin yugo extranjero, con independencia verdadera, como Cuba.
La humanidad no puede haber olvidado la explosión en pleno vuelo de la nave de Cubana de Aviación procedente de Barbados con 73 pasajeros y tripulantes a bordo, hace 35 años, este 6 de octubre.
Tampoco se borra de las mentes y corazones el atentado contra el Hotel Copacabana en el que murió el joven italiano Fabio DiCelmo.
Cientos de hechos de este tipo, pero también lo han sido las guerras: biológica, sicológica, económica de los EEUU contra la Isla.
Estas fueron razones que llevaron a Los Cinco a cumplir sus misiones en las entrañas del monstruo: dar seguimiento a las acciones de grupos terroristas contra su pueblo.
Por eso fueron detenidos y sentenciados en un imparcial juicio, nada más y nada menos que en Miami, a condenas de hasta dos cadenas perpetuas que han incluido las más flagrantes violaciones de sus derechos humanos.
Los verdaderos asesinos están libres y protegidos por el imperio del norte
Está llegando la hora en que la humanidad no podrá soportar por mucho tiempo más tales crímenes sin castigo.











