Guantánamo.- El 15 de octubre de 1960, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, anunciaba que el Programa del Moncada se había cumplido y que ante la Revolución se planteaban, ya con carácter inmediato, las tareas del socialismo, iniciándose así el periodo histórico de la construcción socialismo en Cuba, proclamado oficialmente el 16 de abril, en víspera del ataque por Playa Girón.
El Programa del Moncada surge a partir del alegato La Historia me absolverá, pronunciado por Fidel en el juicio por los ataques a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en Santiago de Cuba y Bayamo, respectivamente, el 26 de julio de 1953.
En su autodefensa, el máximo líder de la Revolución denuncia los grandes problemas que afectaban a Cuba en ese periodo: El problema de la tierra, la industrialización, el desempleo, la vivienda, la educación y la salud, y señala la falta de trabajo de 500 mil obreros agrícolas, 400 mil obreros industriales, 100 mil agricultores pequeños (sin tierra), 20 mil pequeños comerciantes y 10 mil profesores jóvenes.
A partir del triunfo revolucionario, el desarrollo social ha sido un objetivo prioritario de la política, de ahí que el proceso económico haya estado siempre aparejado de equidad y justicia social. Esa concepción integrada del desarrollo económico y social bajo la conducción del Estado, conllevó a la necesidad de conciliar los objetivos sociales con los económicos en las distintas etapas del desarrollo a partir de 1959.
La promulgación de la Ley de Reforma Agraria, en mayo de 1959, es la medida más importante y radical de esa etapa; con ella se liquida la gran propiedad latifundista, tanto de los monopolios extranjeros como de la oligarquía terrateniente nacional, entregándose la tierra a los campesinos que, en calidad de arrendatarios, aparceros y precaristas, eran explotados por los grandes propietarios.
Para cumplir el Programa del Moncada fue necesario dictar otras leyes como la de Reforma Urbana, nacionalizar la banca nacional y extranjera, así como los centrales azucareros, la compañía de electricidad, de teléfonos y cientos de empresas norteamericanas y cubanas, sustituyéndose la propiedad privada por la propiedad estatal, que constituyó la base para el desarrollo del socialismo en Cuba.











