Guantánamo.- En el mes de Octubre de 1984 daba inicio una iniciativa con expectativas muy amplias para el Sistema de Salud de la más oriental de las provincias cubanas, Guantánamo.
El acontecimiento se haría realidad el 14 de noviembre del mismo año, cuando con sus batas blancas y buenas ganas, llegaron los galenos con sus enfermeras a siete consultorios en los barrios del área Sur en la ciudad cabecera y uno al Manguito, comunidad montañosa del Valle de Caujerí, en el municipio de San Antonio del Sur.
Una de las fundadoras del entonces novedoso proyecto, la Dra. María Inés Jiménez de Castro Morgado, comparte sus experiencias.
P: ¿Cuándo surge el Programa del Médico y la Enfermera de la Familia?
E: “El Plan del Médico y de la Enfermera de la Familia dio inicio en el área de salud de Lawton, en La Habana; corría el 1984, y se hacía realidad una idea del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. En Guantánamo llegó en octubre del propio año, fuimos escogidos entre más de 200 graduados de Medicina para asumir la tarea, que comenzó por siete consultorios en el barrio Sur de la ciudad cabecera y uno en Caujerí, en El Manguito.”
“La tropa estaba compuesta por los médicos Juana Bigñote Rojas, Ana Leonor Morgado Rodríguez, Roberto Antonio Laffita Frómeta, Ángel Luis Pérez Laborit, Nitza Simón Chibás, Alina Rosa Pardo, Tamara de La Caridad Díaz Sánchez y yo.”
”Las enfermeras fueron Eliza Rodríguez Vargas, Miriam Magdariaga Martínez, Eriberta Frómeta Frómeta, Juana Lores Traba, Angela Pons Lucas, Martha Llosa Leyva, Melba Gayle Salazar y Meyri Pérez Rodríguez; y nuestros queridos profesores, Irene Calderón Reynoso, de Pediatría, Raúl Vence Mazón, de Medicina Interna y Rubén Momblánc Iranzo, de Ginecobstetricia.”
P: ¿Cómo fueron los inicios?
E: “Fue una experiencia inolvidable. Entramos con condiciones difíciles, en locales adaptados, hasta que luego en el 85 se levantaron los primeros consultorios. Atendíamos más o menos una población de 750 habitantes, pero era algo nuevo y fuimos acogidos con mucho cariño por la familia; nos convertimos no solo en el médico de la familia porque permanecíamos todo el tiempo en la comunidad, vivíamos allí, sino que éramos los confesores. La decisión que se fuera a tomar era consultada a nosotros.”
“El enfoque de la preparación del Médico de la Familia es muy humano, y aprendimos mucho de la comunidad y ella aprendió también de nosotros; mejoraron los hábitos de vida.”
“En pocos años, se construyeron miles de consultorios equipados adecuadamente para facilitar el desarrollo de las acciones propias de la especialidad en función de la población. Se habilitaron consultorios médicos en escuelas, círculos infantiles, centros laborales y de asistencia social.”
P: ¿Qué significó para usted pertenecer a al grupo fundador?
E: “Fue un impacto para toda la vida. Era un gran compromiso que se nos ponía en las manos y supimos cumplirlo. Vimos nacer a niños y verlos crecer también. Nuestros primeros pacientes se unieron a mi familia, todavía algunos me visitan, otros solicitan una receta, buscan una interconsulta.”
“Pienso que fue una escuela, y si me pidieran escoger, nuevamente haría la misma elección. Era un prueba para nosotros los fundadores pero que mostró su validez al paso del tiempo, demostrado en las misiones internacionalistas; es el Médico General Integral quien atiende la totalidad de las especialidades y se enfrenta al 70 por ciento de los problemas de salud en la comunidad y los resuelve.”
P: ¿Retos como formadora de nuevas generaciones de médicos?
E: “Estamos ahora en un lugar formador, la Universidad de Ciencias Médicas de Guantánamo, y el reto es constante, aquí están los futuros Médicos de Familia y es una forma de dar continuidad al sueño de que fuimos iniciadores.”
“Aquí me desempeñé 11 años como Decana cuando era Facultad, luego presté mi colaboración en la hermana República de Guatemala, a mi regreso atendí Relaciones Internacionales y ahora estoy al frente del Videcanato de Investigación y Postgrado e imparto la asignatura de Introducción a la Medicina General e Integral.”
“En los muchachos está toda nuestra esperanza y contribuimos a formarlos lo mejor posible para que sean mejores que nosotros.”
“ La vida me ha premiado, realmente seguimos en la batalla con el entusiasmo del primer día, cuando me vi “sola” en mi consultorio del Sur; ahora con la motivación de llevar adelante los acuerdos y lineamientos del Sexto Congreso del Partido.”
P: Muchas Gracias.











