Guantánamo.- Hace 51 años, en los albores de la Revolución, la región de Imías, en la provincia de Guantánamo, era escenario de un levantamiento protagonizado por campesinos de la zona, quienes confundidos por la propaganda enemiga hacían el juego al imperialismo, desde entonces empeñado en minar y destruir la unidad de los cubanos.
Era 30 de septiembre de 1960 y tras la desarticulación del alzamiento por fuerzas milicianas y del Ejército Rebelde en Imías, Yacabo Arriba y Los Calderos, los sublevados, unos 600, recibieron la visita del entonces Comandante Raúl Castro Ruz, quien dialogó con ellos y hurgó en las razones de la desafortunada actitud.
Los guajiros estaban a todas luces confundidos y alegaban “haber cogido el monte porque la Revolución les quitaría sus tierras (entregadas por la reforma Agraria) y enviaría sus hijos para Rusia.
El hoy General de Ejército y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros dejó en libertad a todos los que no incurrieron en fechorías, ordenó alfabetizar al resto y nueve meses después todos quedaban en libertad, entre ellos Amancio Mosqueda Fernández, "Yarey", devenido activo agente de la Agencia Central de Inteligencia, quien se infiltró en la zona más de una decena de veces para sembrar el terror y la muerte.
El General de Cuerpo de Ejército Sixto Batista Santana, rememoraba los hechos hasta aquí narrados, durante una tarde en Baracoa, a la espera de la conmemoración del aniversario 50 de la derrota imperialista en Playa Girón, acontecimiento que involucró a la Ciudad Primada de Cuba, elegida como punto de acciones divisionistas para distraer las fuerza cubanas del punto previsto para el ataque principal.
“En su última incursión realizada junto Roberto Herrera Tito, "Tico", otro tristemente célebre bandido -acota el General- las fuerzas al mando de Raúl Menéndez Tomasevich capturaron herido a Yarey, a quien visité en el hospital donde era asistido.
“Me dijo –contaba Sixto Batista-:-oiga, porque Usted no le pide cuatro o cinco millones de dólares a los Estados Unidos por mi, a ustedes les hace falta la plata…
“Le contesté: -Es verdad, pero este viaje te vamos a fusilar.
“Así fue, lo juzgamos y fusilamos. Allí acabó la leyenda del “cagüeiro” y sus conversiones en vaca, tronco, árbol…”.
La agenda de los recuerdos del General sobre las agresiones de Estados Unidos contra Cuba, solo por la antigua región de Baracoa, (Moa, Gran Tierra de Maisí, Imías y el actual municipio del extremo nororiental cubano), está llena de acontecimientos, acciones y fechas como la noche del 14 para el 15 de abril de 1961, cuando se presumía la invasión.
En el horizonte estaba la armada enemiga, en tierra la ciudad levantaba barricadas, evacuaba a mujeres, niños y ancianos a las montañas y ocupaban sus puestos de combate el Ejército Rebelde y las Milicias Nacionales Revolucionarias de toda la región, bajo el mando del Comandante Eduardo Suñol Ricardo (“Eddy”), quien como parte de la estrategia ordenó apagar las luces de la ciudad.
“En alta mar Higinio “Nino” Díaz, un traidor que Raúl Castro había degradado en el II Frente Oriental Frank País, percibió lo que le esperaba si intentaba desembarcar y puso proa a Vieques, Puerto Rico; demostró lo que era, ningún traidor es valiente, le faltaron pantalones”, apuntó el veterano combatiente del Ejército Rebelde.
- Con hablar pausado y claridad completa, Batista Santana enumera el prontuario de agresiones imperiales contra esta zona de la Isla: 4 de octubre de 1960 son capturados en bahía de Navas 27 mercenarios, entre ellos tres norteamericanos;
- 4 de marzo derriban un avión pirata en la zona; ocho días después tres bandidos son capturados en el área conocida como Tres Hermanos
- 11 de abril de 1961, antes del inicio de la diversionista Operación Marte vinculada a la agresión de Playa Girón, se produce la conocida como “Pinares”, que intentaba desembarcar 50 hombres entre Moa y Baracoa.
“Hubo muchas más infiltraciones –asegura el General y testimonia: por aquí desembarcó Vicente Méndez, un traidor al Ejército Rebelde. Tomasevich estaba al mando de la operación. Nos hicieron bajas. Fidel vino a Sabana, recorrió la zona hasta La Máquina, capital de Maisí, puso plazo para la captura de los mercenarios y dos días después “Tomás” los había cogido a todos”.
Entre las infiltraciones más peligrosas refiere la del “Jabaito Quiroga” (nueve de junio de 1964) y cuenta: “Este tenía medallas como francotirador del Ejército de Fulgencio Batista. El enemigo conoce que Fidel había anunciado su interés de subir al Yunque en algún momento y deciden introducir al asesino en la región, para esperar la visita del Jefe de la Revolución a la montaña que identifica la comarca.
“Operamos y lo capturamos muerto al ser alcanzado por una granada –apunta y señala entre otros desembarcos el de Eloy Gutiérrez Menoyo, el 28 de diciembre de 1964.
Las incursiones contra territorio guantanamero, muchas de ellas respaldadas desde la ilegal base naval yanqui en esta zona del país, son apenas una muestra del dolor infligido a más de cinco mil 500 cubanos, tres mil 478 de los cuales murieron víctimas del terrorismo acunado en Miami por el gobierno de Washington.











