Guantánamo.- El anuncio de que una gigantesca plataforma petrolera semi-sumergida probablemente realizará perforaciones a mediados de diciembre en el Estrecho de la Florida entre Cayo Hueso y Cuba, tiene exaltada a la soberbia imperial y la Casa Blanca no disimula en nada su disgusto.
La cuestión es que Washington ve con mucha molestia que la compañía petrolera española Repsol espera que la Scarabeo 9 llegue desde Singapur para iniciar sus perforaciones en la búsqueda de hidrocarburos, en cuanto termine la actual temporada de huracanes.
La empresa ibérica planea tener un pozo perforado para finales de año. La posibilidad de que haya éxito y se afiance la colaboración entre Repsol y CUPET, la petrolera estatal cubana, ha dado origen a múltiples presiones sobre el gobierno español y la compañía para desalentar sus actividades en Cuba.
Precisamente obstaculizar la presencia en la nación caribeña de entidades extranjeras interesadas en explorar petróleo en su zona económica exclusiva en el Golfo de México, es una de los nuevos elementos del genocida asedio denunciados por La Habana.
El proyecto de resolución "Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto Estados Unidos contra Cuba", que por vigésima vez votará la Asamblea General de la ONU, el venidero 25 de octubre, señala los esfuerzos que hacen en ese sentido congresistas anticubanos y la propia administración Obama.
Pone por ejemplo “la petición hecha a la Secretaria de Estado por el Senador por Florida Bill Nelson el pasado 19 de mayo en la que reclama a la administración intervenir ante el gobierno español para que la petrolera española Repsol paralice las prospecciones que planea realizar en Cuba”.
Ninguna preocupación en ese sentido expresó Nelson cuando BP inició sus operaciones con la malograda DeepWater Horizon, cuyo hundimiento en el Golfo de México causó el mayor desastre medio-ambiental en la historia de los Estados Unidos.
Pero el meollo esencial del pedido del senador anticubano aflora cuando explica a la señora Clinton su esperanza de que después de marzo venidero España tenga un gobierno al estilo del tristemente célebre José María Aznar, menos proclive a apoyar las inversiones de sus nacionales en Cuba y sí a seguir las pautas dictadas desde la capital norteamericana.
El documento cubano refiere además “la gestión en el mismo sentido de una delegación del máximo nivel político del gobierno de los Estados Unidos en Madrid, dirigida por Ken Salazar, Secretario del Departamento del Interior, demuestra que el accionar contra Cuba no conoce fronteras ni soberanías”.
Curiosamente, en 2007 el regulador bursátil estadounidense (SEC, en sus siglas en inglés) ya había preguntado a Repsol sobre sus operaciones en Cuba, en un momento donde también se estaba presionando para que el grupo abandonara sus proyectos en Irán por considerar que se trata de países que EE.UU. considera patrocinadores del terrorismo.
Al final, la compañía se retiró de la nación persa por las presiones yanquis, que ahora crecen para lograr lo mismo en el caso de la Isla digna e independiente.
Gracias al bloqueo económico, financiero y comercial que ha blandido inútilmente contra la Revolución Cubana por casi medio siglo, el gobierno yanqui es ahora, con respecto a Isla, una suerte de perro del hortelano, que no come ni deja comer.
“Nos estamos disparando en los pies por no trabajar juntos”, dijo William Reilly, un ex administrador de la Agencia de Protección Ambiental y co presidente de perforaciones en aguas profundas para Royal Dutch Shell, en una reciente entrevista, luego de visitar Cuba como parte de una delegación conjunta con el grupo ecológico Fondo de Defensa Ambiental.
La comitiva sostuvo un encuentro con altos funcionarios de los ministerios cubanos de la Industria Básica y de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, así como de CUPET.
Quedaron gratamente sorprendidos de conocer cuán comprometido está el gobierno cubano para operar con seguridad y responsabilidad plataformas petroleras y de gas natural en el mar, asunto en el que las compañías estadounidenses con experiencia en derrames de petróleo pueden trabajar con la Mayor de las Antillas.
Pero debido al criminal bloqueo de 50 años por parte de Estados Unidos, Repsol tendrá que acudir a compañías de Gran Bretaña, Noruega y Brasil para ayuda si la Scarabeo 9 causa un derrame.
Tal y como sostiene la resolución cubana contra el bloqueo, “lo anterior demuestra que el bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba incide de manera directa y multidimensional sobre todos los sectores de la economía cubana, convirtiéndolo en el principal obstáculo para el desarrollo económico y social del país”.











