Puede el Señor Obama usar su prerrogativa en el caso y con solo mover un dedo poner a Gerardo, Antonio, Ramón, Fernando y René de vuelta a su Patria.
Quien solo trate de leer, ver o escuchar los argumentos que medios de comunicación desprejuiciados exponen sobre el caso, se convence de la cruel injusticia que contra ellos se comete.
Lo que sucede es que hasta ahora las grandes transnacionales de la información, muy bien pagadas por ciento, se las han ingeniado para mantener un bochornoso muro de silencio y distorsionar la imagen de los antiterroristas cubanos.
Si como se sabe, los cinco estaban infiltrados en el corazón mismo de los grupúsculos de extrema derecha radicados en Miami, previniendo que el terrorismo nublara a los cubanos ó volviera a sumir al pueblo norteamericano, como lo hizo aquel fatídico 11 de septiembre, ¿por qué le imponen los cargos conocidos y condenas de hasta dos cadenas perpetuas? ¿Tiene el Gobierno de los EEUU tantos y tan serios compromisos con esa mafia que es capaz de mancillar la imagen del sistema judicial de su país?
No es de extrañar su servilismo a la extrema derecha cubano-americana-miamense, cuando connotados terroristas, confesos de sus crímenes se pasean, homenajeados, por las calles de esa ciudad.
Tampoco sorprende el caso de los cinco cuando la historia revela otros como los de los italianos Sacco y Vanzetti, los esposos Rosemberg, y hasta de la propia afro norteamérica Angela Davis, entre otros, juzgados y condenados sin pruebas, a merced de los intereses de impúdicos seres.
En las entrañas de esa sociedad gravitan tristemente los más reacios sentimientos de xenofobia, racismo, odio visceral a los extranjeros, y otros que descubren el alma del imperialismo.
Los verdaderos enemigos del ser humano, esté donde esté, son los asesinos confesos como Luis Posada Carriles, Orlando Bosh y toda la pléyade de gansters que son aupados por el gobierno de la Casa Blanca.
¿Cómo puede llamarse terroristas a los cinco, si fueron ellos quienes informaron y denunciaron a las autoridades norteamericanas sobre las acciones que tramaban los grupos de Miami?
He aquí una contundente muestra del doble rasero de la política estaunidense.
El miedo de los miembros del tribunal que los condenó es más fuerte que la ética, y aún cuando en lo más profundo de los sentimientos humanos se sientan “protegidos”, su sueño no podrá ser más nunca placentero.
Este 12 de septiembre se cumplen 13 años de la separación de Gerardo, Antonio, Ramón, Fernando y René de sus familias y de su pueblo. ¡Cuántas penurias han pasado!, pero ¡Cuán meritorio ha sido su ejemplo de valor, intransigencia. Inclaudicables se niegan a aceptar chantajes, convencidos de que por su pueblo son capaces de pagar el precio más alto.
Por eso son millones de seres en el mundo los que están a favor de su causa, organizados en Comités de Solidaridad en más de 150 países, Premios Nóbel que demandan su excarcelación, juristas que estudian su caso como experiencia de la más cruel injusticia nunca antes cometida… Tanta gente buena no puede estar equivocada.
Desde ahora hasta el 6 de Octubre se abre una nueva jornada de demanda, vuelven a alzarse las voces por su libertad, cada vez se escucharán más alto, y se sumarán más personas, hasta que la vergüenza de quienes hoy crían cuervos y enjaulan a sinsontes, entre en discordia con su moral y perezcan en las propias manos ensangrentadas de sus protegidos.











