Uno de ellos tiene que ver con que se cumpla la jornada laboral, un asunto donde la responsabilidad del trabajador pesa, pero también, la de quienes deben velar y exigir porque así suceda.
Si bien el trabajo debe ser la fuente de todos los bienes materiales, resulta descabellado pensar que con solo asistir a él está todo solucionado. En primera instancia, hace falta que prime la calidad en las producciones y servicios, generados a partir de éste.
Sorprende entonces, que permanezcan irregularidades en instalaciones que sirven a la población, incluso en aquellas que no llevan mucho tiempo de inauguradas. Es inconcebible que en algunas de las señaladas, se viole el horario indicado para la prestación al pueblo. Asimismo, las normas de consumo, no haya calidad en las elaboraciones, o peor, que una mercancía llegue a la vista de todos y alguien pretenda dejarla para el próximo día cuando se adolece de la misma.
Trabajar bien o mal, con rapidez o no, con interés o sin él, también debe contar en el salario que se percibe por el cumplimiento de la jornada laboral. No se trata de un presupuesto vacío, pero todavía, a veces, no se tiene en cuenta estas interioridades.
La jornada laboral es sagrada, y es bueno recordar dicho principio, porque no pocos utilizan ese lapso de tiempo para las más disímiles actividades, que van desde la realización de reuniones hasta compras al parecer “impostergables”, claro está, es válido que se revisen algunos horarios de instituciones que prestan servicios a la población, a veces “extendidos” solo en papeles. Creo que en esto casos debe analizarse críticamente el porqué de que así suceda.
Una razón une a todos los cubanos: la irreversibilidad de nuestro sistema económico y político socialista. Todo lo que hagamos a su favor será determinante en el perfeccionamiento de éste; alcanzar un sostenido desarrollo económico, con un consecuente nivel de vida de la población, es anhelo del Estado y Gobierno cubanos, pero para habrá que trabajar duro en función de ello.
Que cada cual haga lo que debe hacer en su puesto de trabajo y durante el tiempo que le corresponde es mi proposición, pero sobre todo, que llegue este mensaje a oídos receptivos a fin de aquí sea.











