En la provincia Guantánamo miles de hectáreas ya han quedado libre del indeseable arbusto en zonas donde ahora ya se encuentran sembradíos que por su vitalidad y belleza pueden llamarse jardines.
Niceto Pérez es el municipio ejemplo en esa tarea, es el mayor productor en la ganadería vacuna, actividad que por sus características es propensa a propagar el marabú de ahí que los que se dedican a la misma tengan presente el papel que les toca jugar para que no gane terrenos que pueden servir para la siembra de pastos y forrajes para los animales.
Es por eso que en cada una de las acciones de capacitación que llevan a cabo los extensionistas agrícolas con los monteros se les explica algunas de las condiciones para combatir ese árbol espinoso, de la familia de las leguminosas, que nunca crece aislado sino formando masas compactas y alcanza, en ocasiones, de 4 a 5 metros de altura.
Pos sus condiciones puede producir severas heridas al ganado, principalmente en la ubre, patas y ojos, que determinan en muchas de las veces la salida de los animales de la producción, es por eso que hay que batirlo duro.
Consientes están los labriegos de la provincia más oriental de Cuba que los primero que deben conocer, una vez adquirida y ubicada la finca, es el nivel de infestación que tienen las áreas o potreros para establecer la estrategia de lucha, las mismas deben clasificarse como libres, limpias o ligeras, según la cantidad de plantas de marabú por hectáreas.
Por lo general en el territorio el método que más se emplea para la chapea del mismo es el manual, los cortes se realizan cuatro veces al año, cada tres meses, para mantener de esa manera el área con pastos para proceder al acuartonamiento del ganado y que el suelo no se dañe de forma total.
Existen otros métodos llamado químicos biológicos como son los casos del uso del Potrerón 212 que es un concentrado soluble sistémico fabricado por el INICA de Venezuela que aplicado al follaje se traslada a toda la planta y provoca necrosis en los tejido dañando severamente su tallo hasta dejarlo inactivo. A pesar de ser costoso, el Ministerio de la Agricultura cubano realiza ingentes esfuerzos para abastecer a los productores.
El marabú constituye, sin dudas, uno de los grandes flagelos a los que se enfrenta el labriego al recibir por primera vez una extensión de tierra, afirman los que ya tienen tiempo labrando la tierra que esa planta es un enemigo al cual no se le puede dar tregua de ahí hay el por qué hay que darle duro y no cederle terrenos que posteriormente serán fuente de alimentación para el pueblo y su familia.











