Guantánamo.- El 14 de agosto de 1960, encontrándose Jorge Ricardo Masetti, director de la agencia cubana Prensa Latina, en el umbral del local de los periodistas ubicado en el Teatro Nacional de San José, Costa Rica, donde se iban a celebrar la VI y VII Conferencias de Cancilleres de la OEA, un sujeto trató de agredirlo y acto seguido la guardia nacional lo condujo detenido.
Al ver la burda provocación, los otros periodistas cubanos trataron de abordar el vehículo para no dejar solo a Masetti, pero fueron rechazados por la fuerza. Acto seguido y temiendo por la vida de su compañero se dirigieron al lugar donde internaban a los perseguidos políticos, a la vez que pasaban aviso al canciller cubano Raúl Roa, y redactaban una información en la que se denunciaba el secuestro.
Los reporteros Roberto Agudo, Ricardo Sáenz y Gabriel Molina llegaron al local de la policía política, donde discutieron con un oficial costarricense y pudieron comprobar que allí se encontraba Masetti, por lo que se comunicaron con el canciller Roa y de inmediato el embajador cubano en ese país, Juan José Fuxá, exigió con firmeza su liberación, logrando obtener su libertad tres horas después del secuestro.
La delegación oficial cubana a las Conferencias de Cancilleres de la OEA, protestó airadamente por el secuestro y exigió garantías para la vida de Masetti, destacado periodista argentino quien se había distinguido por sus reportajes en la Sierra Maestra sobre el Comandante en Jefe Fidel Castro y el Comandante Ernesto Che Guevara, y quien en 1959 había fundado la agencia latinoamericana de prensa.
El director de Prensa Latina informó que el mismo sujeto que trató de agredirlo en el Teatro Nacional, se encontraba en el edificio de la policía política y revisó los documentos del portafolio que le habían quitado, apoderándose de algunos. De inmediato fue encerrado en una celda pequeña, aislada y oscura y él se puso a cantar el himno nacional de Cuba, para que los otros presos supieran que allí había un cubano.
Agregó que durante la Vi Conferencia, el mismo sujeto, siempre vestido de civil, se encontraba cerca de los periodistas cubanos, lo cual era una evidencia de que el fallido secuestro había sido planificado de manera oficial por el gobierno de Costa Rica, cumpliendo orientaciones de La Casa Blanca, para tratar de debilitar la posición de Cuba en las Conferencias de Cancilleres de la OEA.











