
De familia muy humilde, Emilio se ganaba la vida como cortador de caña, tractorista, estibador, peón de albañil, cocinero y cualquier otra ocupación que le permitiera mitigar el hambre. A fines de la década de los 40 ingresa en la Juventud Socialista para combatir la corrupción de los diferentes gobiernos de la época.
En junio de 1957, decide unirse al Ejército Rebelde y se interna en la Sierra Maestra, donde es capturado y conducido ante el Comandante Fidel Castro, quien lo interroga y lo invita a unirse a la guerrilla. Emilio acepta y lo incorporan al pelotón del capitán Raúl Castro Ruz.
De elevada estatura y gran fortaleza, Emilio cargaba el trípode, las cintas y las cajas de balas de la ametralladora calibre 30 que manejaba Reinero Jiménez, además de la mochila y algunos enseres para cocinar. Permanentemente engrasaba esa arma para tenerla lista en el combate.
Cuando el segundo ataque a Pino del Agua, por su temeridad y valentía, a Emilio lo apodaban Tanganica, en referencia a un personaje de aventura radial que defendía la causa de los justos. Figuró entre los seleccionados para integrar la Columna 6 “Frank País”, encargada de fundar el Segundo Frente Oriental. Más tarde pasó a la Columna 9 “Pepito Tey”.
El 30 de julio, en homenaje a Frank País, el mando rebelde decide atacar nuevamente a minas de Ocujal, Emilio se había brindado para encender la mecha de un niple que colocarían en un tanque de combustible que sería trasladado en la cuchilla de un tractor.
Para cumplir la misión avanzaba detrás del tractor cuyo conductor se vio obligado a hacer un giro que deja descubierto a Emilio, quien es herido gravemente por varios disparos y fallece el 9 de agosto, fecha en que es ascendido póstumamente al grado de teniente, por decreto del Comandante Raúl Castro Ruz, jefe del Segundo Frente Oriental.











