Alcanzar dicho objetivo, dependerá del éxito en la implementación de los lineamientos del la Política Económica y Social de la Revolución y el Partido, aprobados en su Sexto Congreso.
En correspondencia, las Asamblea provinciales de Balance del Partido Comunista de Cuba evalúan en cada uno de los territorios la marcha de los principales programas socioeconómicos y de las medidas, ya en ejecución para la actualización del modelo económico. Luego, el próximo año, la Conferencia Nacional, adecuará los mecanismos y estructuras a las actuales circunstancias.
El orden, la exigencia y la disciplina deberán caracterizar el proceso a todos los niveles, y para ello, será necesario cambiar mentalidades y romper la rutina. En otros términos, hablo de elevar la cultura económica, la preparación de los cuadros, eliminar los enfoques triunfalistas, actuar con agilidad ante los problemas, fortalecer el intercambio directo de los dirigentes con el pueblo; despojar de formalismos nuestro hacer diario, preservar la ética y el sentido de la responsabilidad.
Ahora bien, la participación activa de la población es vital, actualizar el modelo económico cubano es una necesidad impostergable y requerirá de cada uno de nuestros esfuerzos; el sentido crítico frente a todo lo que hagamos no solo posibilitará una permanente renovación en los métodos y estilos de trabajo sino que afianzará en cada uno de nosotros un mayor sentido de pertenencia a la hora de enfrentar tareas, compromisos, y hasta la propia vida.
La política económica en la nueva etapa se corresponde con el principio de que solo el Socialismo es capaz de vencer las dificultades y se fundamenta en el deseo expreso de alcanzar un mayor nivel de desarrollo del país y de vida de la población; pero, para lograrlo, antes es necesario ser racionales, productivos y eficientes.
Una responsabilidad compartida por todos y cada uno de nosotros está a la orden del día, encontrar los mecanismos más útiles e inteligentes para materializar el propósito de la actualización del modelo económico trascenderá al futuro, hacerlo correctamente, sin apresuramientos pero sin pausas garantizará gozar de él con loables resultados.
Incrementar las producciones, en especial la alimentaria, reducir las importaciones, dirigir las inversiones a aquellos programas más decisivos, alcanzar la excelencia en los servicios que se prestan, todo bajo un estricto control de los recursos materiales y humanos destacan.
En las manos del pueblo trabajador está el abono preciso, de ahí la importancia de juntar energías, deseos y voluntad.











