A propósito del Día Mundial del Medio Ambiente
Guantánamo.- Aunque algunos casi olvidan el paso del huracán Katrina por New Orleans, el Gustav por Louisiana, Estados Unidos, y otros fenómenos atmosféricos que han afectado a las naciones del Caribe y al propio gigante del norte, las víctimas siempre tendrán esos tristes recuerdos en sus memorias.
La naturaleza ha golpeado a todos por igual, más o menos ricos o pobres, pero las grandes transnacionales de la información se encargan en esos duros momentos de distorsionar números de daños materiales y humanos como si fuera contar pétalos de flores.
Informaciones de cadenas norteamericanas y otras dan a conocer cifras de daños y víctimas y comparan las del ese país con las de Jamaica, República Dominicana y Haití…
Imaginemos que esos tres países junten sus economías: no sobrepasarán una raya del medidor con relación a los recursos de los que dispone Estados Unidos, con posibilidades reales de evitar que en su territorio ocurran pérdidas de vidas humanas y materiales, si se dispusiera a evitarlo.
La comparación entonces es bien dispareja, sin embargo obvian los resultados de Cuba en la materia, pues al paso de estos eventos por la Isla pueden producirse severos daños materiales, pero se preserva a toda costa las vidas humanas.
Expertos consideran que el cambio climático, del cual son responsables los países ricos ya está provocando que los ciclones, huracanes, y otros fenómenos de su tipo se originen con más frecuencia y mayor intensidad.
El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz ha advertido que los cubanos viven en el lugar del planeta más propenso a la ocurrencia de tales situaciones meteorológicas, de ahí la alta voluntad estatal para lograr la preparación de su pueblo para enfrentarlos y garantizar la protección de la población en todos los sentidos.
Existen ejemplos que confirman dicha afirmación.
En la zona de Paraguay, al Este de la ciudad de Guantánamo y una de las ubicadas en áreas del llamado semidesierto cubano, donde los promedios de precipitaciones al año no superan los 400 milímetros, la sobreexplotación histórica de la tierra provocó una alta degradación de los suelos, hoy arcillosos, extremadamente plásticos, con alto contenido de sales y carentes de materias orgánicas y otros nutrientes.
Desde hace varios años la Empresa Forestal Integral de Guantánamo, en coordinación con otras entidades científicas del país y del propio territorio, acometen programas que favorezcan la devolución de la foresta a esa zona, concientes de la necesidad de elevar las disponibilidades para hacer cada vez más sostenible la agricultura.
En la búsqueda de fórmulas para hacer viables la producción de especies maderables, frutales, condimentosas y medicinales en ese lugar, se sumó a ese empeño la Red de países que intervienen en el “Proyecto de restauración de la biodiversidad y desarrollo comunitario”.
El proyecto sugirió aplicar la llamada forestería análoga, que es un sistema de manejo de silvicultura que busca establecer un ecosistema dominado por árboles idénticos en estructura y función ecológica a la vegetación original clímax o a la subclímax.
Cuba posibilita la aplicación de la novedosa fórmula por el interés de productores e instituciones que los representan, en salvar el ecosistema y hacerlo producir bienes, a la vez que posibilita condiciones de protección necesarias para los pobladores de ese sitio guantanamero.
En otros sitios también se acometen siembras masivas de mangles, vegetación protectora de las costas por excelencia.
Otro ejemplo es Baracoa, el municipio de la provincia que ha recibido las mayores afectaciones de los últimos fenómenos meteorológicos en los cuales gigantescas olas que sobrepasaron edificios de cinco plantas, destruyeron legendarias edificaciones.
Para los pobladores de la Primera Villa fundada en Cuba es hábito ya depurar sistemáticamente las aguas aledañas al malecón, debido al vertimiento de desechos por parte de los hombres, los cuales el propio mar se ha encarga de arrastrar a estas costas.
Los países mas contaminadores del medio ambiente poco tienen en cuenta que igual que obtenemos beneficios así hay que corresponder, pues la madre natura tiene tanto de benevolente y caprichosa, como de bravía y peligrosa cuando de provocarle daños se trata.
Los fenómenos naturales son alerta de sus reclamos y de cada uno deben salir nuevas experiencias.
Nadie puede culpar a la naturaleza por estas situaciones que ha provocado el propio ser humano con la explotación irracional de todos los recursos que ella ha puesto en nuestras manos.
Mientras en Cuba existen programas, instituciones y personas dedicadas a la protección del medio ambiente, en el mundo hay inconscientes que no reparan en agredir la casa grande que es el planeta Tierra.
Lo importante es que aquí existe la voluntad de cuidar el entono y recuperar lo perdido, para ver a la provincia siempre con su cielo azul pastel, ríos y mar cristalinos, y verdes llanuras y montañas que dicen del respeto y el amor que le inflinge su pueblo a la madre natura.











