
Desde entonces y hasta los tiempos más cercanos del desolador Katrina, o los desbastadores Gustav e Ike (2008), son muchos los fuertes vientos, grandes lluvias y arrolladoras mareas que batieron el área geográfica del Atlántico Norte, el Golfo de México y el Mar Caribe, donde Cuba hace centro.
Cada año entre el primero de junio y el 30 de noviembre es activa la temporada ciclónica, etapa de formación de tormentas tropicales, potenciales huracanes, a cuyas fuerzas no somos ajenos.
Este año Arlene, Cindy, Don, Emily, Franklin, Gert, Harvey, Irene, José, Katia, Lee, María, Nate, Ophelia, Philippe, Rina, Sean, Tammy, Vince, y Whitney se nombrarán, por orden alfabético, los sucesivos meteoros que se formen en la zona atlántica, la cual incluye al Mar Caribe y el Golfo de México. ¿Cuál de ellos dará más dolores de cabeza?Cualesquiera, por eso los cubanos hicieron Meteoro 2011, ejercicio dirigido a evaluar y detectar lugares y condiciones de riesgo, de mayor vulnerabilidad ante un huracán o intensas lluvias y así preservar a la población y los bienes materiales.
Meteoro educa y entrena a la población, pero a su vez acondiciona el entorno para disminuir daños, induce acciones de limpieza de zanjas, desagües y tragantes, poda de árboles, aseguramiento de techos; dragado de ríos, protección de inmuebles y centros de elaboración de alimentos, en suma protege a Cuba y su gente durante tan peligrosa temporada.
El ciclón Flora, entre el 4 y 8 de octubre de 1963 en su lento y errático andar por las provincias orientales provocó devastación, inundaciones desastrosas y la muerte de mil 200 personas, más incalculables pérdidas económicas. Dura y dolorosa lección. Desde entonces surgieron la Defensa Civil, el Servicio Meteorológico y un sistema institucional y legal que garantiza prevención, preparativos, respuesta, recuperación, y responsabilidades de todos los componentes de la sociedad para reducir las consecuencias de los fenómenos naturales.
Ante la formación de un organismo tropical el país se pone en guardia con el Partido Comunista de Cuba al frente. La Defensa Civil en coordinación con el Centro de Pronósticos activa la estrategia de protección de la población y la economía, escalonada en cuatro fases protectoras.
Informativa: La población se mantiene al tanto del desarrollo y trayectoria del evento; destupe tragantes, alcantarillas, desagües de azotea; anota teléfonos de emergencia: región militar, bomberos, policía.
Alerta ciclónica: Implica mantenerse informado, hervir el agua, tener limpios pasillos, calles, balcones y terrazas; retirar vallas, anuncios y letreros lumínicos; proteger cristales en puertas, ventanas y vidrieras; podar árboles de manera dirigida; evacuarse de ser necesario y observar disciplina e higiene, no tocar cables caídos, ni cruzar ríos o arroyos crecidos y trasladar los animales a lugares seguros.
Alarma ciclónica: Indica seguir los boletines meteorológicos al paso del evento, retirar objetos de balcones y terrazas, asegurar tapas de tanques, antenas, puertas y ventanas, así como almacenar agua suficiente, no transitar por las calles. Prestar especial atención al cuidado de niños, ancianos y discapacitados físicos o mentales.
Recuperativa: Se mantienen las instrucciones de hervir y desinfectar el agua de beber, filtrarla antes de tratarla; quemar o enterrar animales muertos; reportar a las autoridades averías o peligros de derrumbe y retirar los materiales que aseguraron puertas y ventanas.
La tensión pasa pero la población no desmoviliza la vigilancia meteorológica durante toda la temporada por la variabilidad y agresividad que el hombre le ha inducido a fuerza de daño medioambiental, palpable en el recalentamiento global y el efecto invernadero provocado por grandes contaminadores como Estados Unidos.
El 2005, con 26 tormentas tropicales, estableció cifra record para una temporada ciclónica, y sus 14 huracanes, superaron en dos la marca histórica vigente desde 1969.
Por su parte los desastres sufridos en 2008 no se olvidan: Gustav, Ike y Paloma provocaron pérdidas superiores a los ocho mil millones de dólares. Los dos primeros se sucedieron en menos de 10 días con fuerza tremenda y saldo de desolación.
En Guantánamo se recuerda con particular dolor a Ike, que irrumpió en la Isla en un punto entre Holguín y Baracoa, última ciudad donde desató un poderoso mar de leva que en minutos convirtió en ruinas todas las viviendas del litoral, incluyendo las del malecón y sus proximidades.
La actual temporada encuentra a Cuba más preparada, entrenada tras el ejercicio Meteoro 2011; en plena capacidad previsora, presta a movilizar todos los recursos en la preservación de vidas humanas, y dispuesta a brindar ayuda internacionalista más allá de las fronteras.











