
Así pensaba mientras participábamos en uno de los intercambios entre miembros de la Dirección Provincial de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, ACRC, con quienes participaron en la epopeya que coadyuvó a derrocar al régimen del apartheid en el llamado continente negro, en el marco de la jornada de recordación a los héroes y mártires de la Operación Carlota, concluída hace 20 años.
Esta vez trabajadores del Telecentro Solvisión de Guantánamo, que cumplieron misión desinteresada en la guerra de Angola, relataron sus experiencias ante parte de su colectivo y en presencia del Teniente Coronel de la Reserva de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Juan Bautista Torres Pérez, también protagonista de esas acciones.
El diario ajetreo en la realización artística y periodística en este medio de comunicación social, reprime en ocasiones tributarles a Agustín Aguilar, José Luís, Marcos Hernández, y Abraham Gamboa, entre otros, el respeto que merecen por haber puesto en alto el compromiso de los cubanos de ser internacionalistas que “…es salvar nuestra propia deuda con la humanidad”.
Marcos salió para Angola con solo 17 años y participó en acciones combativas en Cabinda como si hubiera sido un experimentado soldado, José Luis llevó aseguramientos a las tropas por montañas y caminos inhóspitos más de cien veces a riesgo de su vida, Agustín recibió un bayonetazo en la pierna cuando se batió cuerpo a cuerpo con un efectivo del FLEC, Frente de Liberación de Enclave en Cabinda, liderado por el tristemente célebre Holden Roberto… Ninguno tenía más de 21 años.
Contó el Teniente Coronel(r) Torres, que como especialista en Tanques tuvo la oportunidad de ver cara a cara la guerra, la cual no quisiera más nunca advertir.
Todos coincidieron en lo terrible que resulta ver caer a compañeros de lucha, tan jóvenes como ellos eran, e incluso asistir al momento de dar la dolorosa noticia de su pérdida a los familiares.
Así transmitían también la disposición de hacer la proeza de Angola nuevamente, si fuera necesario, y salvaguardar la Revolución y el Socialismo en Cuba, con la convicción de que lo más importante es la libertad conquistada en África toda y en la mayor Isla del Caribe.
La guerra civil en Angola solo beneficiaba a los imperialistas, quienes sumían a los pueblos africanos en la más apenada pobreza, mientras explotaban sin límites sus riquezas. Angola abrió las puertas de la libertad a los africanos.
Las oligarquías sometían a los pueblos y se enriquecían a su costa, a la vez que entregaban sus países a las transnacionales.
Ni hablar de las corrientes xenofobicas, racistas y neofascistas que afloraron para hacer diferentes a los hombres, y despojar de su propio suelo a los legítimos dueños.
Para defender a los oprimidos los cubanos estuvieron en África y de regreso solo trajeron de ese continente a sus muertos.
En cada oportunidad altos dirigentes de países africanos que visitan a Cuba agradecen el gesto de los cubanos por haberlos ayudado en su liberación.
Por esta parte expresamos a ellos la gratitud de haberles permitido a más de 400 mil hombres y mujeres cubanos, de ellos más de 10 mil guantanameros, escalar el peldaño más alto de la especie humana que es ser internacionalista.











