Guantánamo.- El 1 de junio fue instituído como el Dïa de la Infancia...pienso en ello porque éste y todos los días hay que recordar los hechos que motivaron proponer y aprobar una convención internacional para dedicarles a los infantes durante la Conferencia Democrática Internacional de la Mujer celebrada en noviembre de 1949.
A Ana Rosa la conozco desde pequeña porque siempre ha sido muy avispada y exigente… Ella se cuenta entre los millones de niños que cada día en Guantánamo, la provincia del extremo Este cubano, parten temprano en la mañana con su uniforme rojo, blanco o amarillo, y pañoleta azul o roja, a su escuela donde tienen garantizada la calidad del aprendizaje sin que sus padres paguen un centavo por eso.
Pienso en ello porque éste y todos los días hay que recordar los hechos que motivaron proponer y aprobar una convención internacional para dedicarles a los infantes durante la Conferencia Democrática Internacional de la Mujer celebrada en noviembre de 1949.
La humanidad debería acordarse permanentemente de la masacre fascista alemana, en una villa checa, en medio de la Segunda Guerra Mundial, cuando eliminaron físicamente a más de 140 jóvenes y a todos los bebés.
Para poner coto a los infortunios contra los pequeños la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó un tiempo después la Declaración sobre los Derechos del Niño y posteriormente la Convención sobre los Derechos del Niño.
Lo aceptado por todos los países miembros de la convención: el derecho a la supervivencia, al desarrollo pleno, a la protección contra influencias peligrosas, los malos tratos y la explotación, y a la plena participación de los infantes en la vida familiar, cultural y social, nunca antes pudo ponerse más en duda.
En nuestros días son pocos los países como Cuba donde los niños y las niñas, desde que son concebidos por sus padres, tienen garantizados sus derechos: salud, educación, recreación y otros programas reconocidos por la UNICEF.
Sin embargo enemigos de este pueblo, quienes han atentado contra Círculos Infantiles, lugares de gran afluencia de público, entre otros sitios, sin escatimar la presencia de pequeños, saboteado plantaciones, arrojado virus y enfermedades, como parte de la guerra biológica, pretenden desvirtuarlo.
Hoy en Guantánamo funcionan para niños y niñas cientos de planteles educacionales de primaria y secundaria, más de medio centenar de Círculos Infantiles y Hogares de la Infancia en todos los municipios, a lo que se suma el Programa Educa a tu hijo, desde los primeros años de vida.
Muy pocos son los países que superan el 30 por ciento de atención en los primeros años de vida, concentrándose allí donde lo hacen, a partir del quinto y sexto años. En Cuba, con una población infantil entre cero y seis años, superior a los 875 mil, tal cobertura asciende al 99,5 por ciento.
Pero esa no es su única garantía para asegurar el futuro; Guantánamo reporta varias zonas rurales con cero mortalidades infantiles y maternas. El índice de mortalidad infantil en el territorio es comparable con el de países desarrollados.
Como cada niño cubano, los de esta provincia, están protegidos contra 13 padecimientos, algunos de las cuales constituyen azotes en varias naciones del mundo: la poliomielitis, tuberculosis, difteria, tétanos, tosferina, sarampión, hepatitis y enfermedades diarreicas agudas, entre otras dolencias, no son causas de defunciones entre los pequeños.
Ninguno de los niños de esta parte del país está expuesto a la prostitución y la pornografía infantil, trabajo forzado u otros flagelos que afectan a miles en el planeta.
Ana Rosa, la avispada y exigente, y otras niñas y niños guantanameros, como todos los cubanos, pueden celebrar este Primero de Junio, Día Internacional de la Infancia, pero con el pensamiento puesto en aquellos que en el mundo no pueden hacerlo, ofreciéndoles desde aquí toda la solidaridad que necesitan y conminando a que la humanidad toda piense más en ellos.
¿Puede alguien mencionar una violación de los derechos humanos más grande que negar a un pueblo el acceso a medicinas y alimentos para sus niños, como sanciona el bloqueo económico, financiero y comercial del Gobierno de Estados Unidos contra Cuba, desde hace ya más de 50 años?
A pesar de ello el Estado cubano no ha escatimado esfuerzos para que su infancia tenga motivos para celebrar el Primero de Junio, como no pueden hacerlo millones de seres humanos en el mundo sometidos a los más terribles vejámenes, impuestos por potencias imperialistas.
Ana Rosa va sola a las clases porque quiere ser médica. Su hermana no puede ya llevarla de manos. La pequeña no teme ser vejada en el camino por malhechores pues las calles de su Guantánamo son seguras.
Por su precoz inteligencia pudiera preguntarme cómo celebrarán sus semejantes en otras partes del mundo este Día, momento en que tendré que responderle que las verdades que hoy viven los pequeños en Cuba son solo los sueños de muchos.
De ahí que el amor que recibe hoy tiene que ser capaz de darlo con creces a quienes lo necesiten más adelante… cuando ella sea médica.











