
Quien pudo apreciar cómo dirigentes cederistas de base en la capital de la provincia más oriental de Cuba acogieron al Coordinador Nacional de los Comités de Defensa de la Revolución, Carlos Rafael Miranda Martínez, durante su recorrido por varios municipios de este territorio, se convenció de que Guantánamo es un baluarte de la nación.
Fue una intensa jornada que incluyó un intercambio en el que líderes de la mayor organización de masas del país, los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), en la ciudad cabecera del territorio, expusieron experiencias acerca del funcionamiento de los Destacamentos Populares de Vigilancia Revolucionaria a nivel de Sectores de la Policía Nacional Revolucionaria.
Hablaron sobre la prevención y enfrentamiento de estas estructuras y de las Brigadas de Respuesta Rápida a acciones de supuestos grupúsculos contrarrevolucionarios, pues se sabe que delincuentes comunes, inescrupulosos alejados, pagados por la ultraderecha yanqui, salen esporádicamente, semiescondidos, con cartelitos y blasfemias, para cobrar su botín.
Las intervenciones coincidieron en que la prudencia en la enérgica refutación y la unidad entre los factores de la comunidad harán triunfar, ante los intentos desestabilizadores de los enemigos del pueblo.
Ningún extranjero tiene que intervenir en Cuba para frenar “conflictos sociales”, ya que no puede llamársele así a la farsa de una minúscula minoría de apátridas que se hacen llamar disidentes, cuando en realidad son mercenarios.
Más de un participante, sentenció que las calles son de los revolucionarios y son estos los que tienen que defenderlas.
Aclararon que no se trata de agredir físicamente, ni de maltratar de hechos a persona alguna que no se lo merezca, cuando las armas más poderosas con las que cuentan los cederistas, como se les llama a los miembros de los CDR, son las de las ideas y la verdad de una Revolución que ha dignificado a miles de guantanameros.
Pero nadie tiene el derecho de intentar conmover la tranquilidad ciudadana, ni mancillar la moral de una sociedad toda, por hacerse de míseras limosnas que ofrecen los propios enemigos de su pueblo, que ha sabido mantener sus conquistas, incluso compartirlas con los necesitados, a pesar del genocida bloqueo al que lo somete el imperio del Norte.
Los pretextos que desean fabricar en el imperio para intervenir en Cuba se desmoronan ante la rotunda verdad que los guantanameros como todos los habitantes de la isla exponen: la firme disposición de defender lo logrado.
Son los jóvenes y sus familias los que cumplen las tareas, cada vez más complejas, de los Comités de Defensa de la Revolución. Es el pueblo el que está decidido a no dejarse sojuzgar por nadie.
Los cederistas de la cabecera provincial insisten en concretar los acuerdos emanados del Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba, en medio de la actual Operación Conjunta CE DE ERRE-Tropas Guardafronteras, que inició en todo el país por Guantánamo hasta el 21 próximo, con el objetivo de extender la preparación de todos los implicados y engrasar los mecanismos que impidan que las fronteras de la Isla sean violadas.
Cada vez hay más incentivos para que los guantanameros se reafirmen en la vanguardia de la emulación de la masiva organización a nivel nacional, lo cual se demuestra en el diario quehacer.
En medio de las convulsas situaciones que atraviesa el mundo las conquistas que poseen los cubanos son cada día más apreciables.
Puede que un puñado de ingratos caiga en la deshonra, pero siempre tendrá ante sí a un pueblo digno para enfrentarlos, tal como lo enseñó Martí en todo su legado, hasta caer en combate de cara al sol, en Dos Ríos, un día como hoy.











