Guantánamo.- El 10 de abril de 1895, cae abatido en desigual combate el Mayor General del Ejército Libertador, Francisco Adolfo Crombet y Tejera, (sus compañeros lo llamaban Flor Crombet), jefe de la expedición de la goleta Honor, que había desembarcado por Duaba, en Baracoa, el 1 de ese propio mes, junto a los hermanos Antonio y José Maceo, y otros patriotas más.
El grupo había partido desde Puerto Limón a bordo del vapor Adirondack, el que hizo una escala en Jamaica el 27 de marzo y dos días después terminaban el viaje en Fortune Island, en las Bahamas; allí consiguen la goleta Honor para continuar viaje rumbo a la Patria, donde se combatía por la independencia de Cuba.
Los expedicionarios contaban con pocas armas: 11 rifles y unos pocos revólveres para 23 hombres y el desembarco se produjo por un terreno abrupto y poco conocido. Muy pronto reciben su bautizo de fuego al enfrentarse a una compañía de infantería española que cede ante el empuje de los cubanos y se retira presurosa hacia la villa de Baracoa, donde dan a conocer la presencia de los patriotas.
Los españoles rápidamente organizaron la persecución con una fuerza superior en hombres y armas, y entablan combate en el cafetal Alegría, obligando a los cubanos a dispersarse en cuatro grupos reducidos. Distante estaba la tropa de 50 revolucionarios al mando de Félix Ruenes, quien tiene la misión de esperar otros desembarcos con armas y municiones.
El 10 de abril se produce otro enfrentamiento en Alto de Palmarito, Yateras, donde cae Flor Crombet y otros tres expedicionarios; sólo se salva José Maceo, quien tras ripostar el fuego enemigo se lanza por un barranco y logra evadir la persecución enemiga. Días después se incorpora a las fuerzas insurrectas de Pedro Agustín Pérez, jefe de las tropas cubanas en Guantánamo.
En la Guerra de los Diez Años se incorpora Flor Crombet cuando tenía solamente 17 años. Estuvo presente también en la Protesta de Baraguá y combatió en la Guerra Chiquita. Hizo una brillante carrera militar gracias a su inteligencia y valentía, y desde soldado llegó a Mayor General, el grado más alto del Ejército Libertador.
Sus restos estuvieron en el cafetal Felicidad, en la localidad yaterana de Guantánamo, hasta 1901, fecha en que fueron trasladados hacia Santiago de Cuba, su provincia natal. Sobre su temprana muerte dijo José Martí: “¡Pero que triste noticia! ¿Será verdad que ha muerto Flor, el gallardo Flor”?.











