Surgieron de inmediato lágrimas y exclamaciones de Fidel, Fidel como símbolo de agradecimiento para quien nos ha sabido guiar en estos cincuenta años de Victorias.
Ahí está Fidel presente junto a sus seguidores en una cita a la cual, según expresara en una de sus reflexiones, siempre ha estado, siempre siguió aunque no de cuerpo presente.
No puede existir mayor alegría que hoy cuando se cumplen cincuenta años de la primera gran derrota del imperialismo yanqui en América Latina en Playa Girón, que ver al Comandante gigante en toda su figura, y fuerte como un caguairán, junto a los mil delegados a la cita, de ver un Fidel vigoroso al frente de la vanguardia comunista cubana, en un Congreso que ya es historia.











