
El también presidente de los Consejos de Estado y de Ministros destacó que sería imposible salir victoriosos, sin la valiosa contribución del pueblo en los propósitos de fortalecer el proyecto social socialista edificado desde hace más de 50 años.
En ese sentido instó a los cubanos a mantener la disciplina y la exigencia en cada empeño, aunque reconoció, “no es un milagro que pueda lograrse de la noche a la mañana”.
El proceso de actualización del modelo económico cubano- dijo- conlleva un exhaustivo trabajo de detalle y planificación, superar los obstáculos que aparecerán en el camino, y rectificar los fallos que puedan cometerse en su aplicación.
“El principal enemigo- recalcó- serán nuestras propias deficiencias y una tarea de tamaña dimensión no admitirá improvisaciones y apresuramiento. No renunciaremos a hacer lo que haga falta, al ritmo que demanden las circunstancias objetivas, con el apoyo de la ciudadanía y sin poner en riesgo la unidad de la nación.”
El presidente cubano resaltó que Cuba está entre el reducido número de países que cuenta con las condiciones necesarias para salir de la crisis actual, y su pueblo se sabe poderoso, por la justeza de su causa y preparación militar.
Insistió en la necesidad de seguir fortaleciendo los programas como la entrega de tierras ociosas en usufructo para la producción de alimentos y la sustitución de las cada vez más costosas importaciones. Recordó que aun persisten miles y miles de hectáreas cultivables, esperando por brazos dispuestos a extraerles los frutos.
Lograr el éxito en éste y otros empeños, implicará además un cambio de mentalidades y por ello convocó a despojarnos de los dogmas y criterios obsoletos. “Esas barreras sicológicas- dijo- son las que más nos costará superar”.
A partir de ahora, solo queda que el pueblo siga ofreciendo su apoyo imprescindible para que los propósitos de fortalecer el socialismo, alcancen el éxito esperado. Cada cubano sabrá dar hasta la vida si fuera preciso por su país y su Revolución.











