Guantánamo.- Los sorpresivos ataques aéreos a los aeropuertos de La Habana y Santiago de Cuba, por fuerzas mercenarias apoyadas por los Estados Unidos, fueron el preludio de la invasión a Cuba en el año 1961 con un solo objetivo: destruir a la naciente Revolución.
Desde el primer momento el Comandante en jefe, Fidel Castro, estuvo atrincherado en la primera línea de combate. Primero denunciando los hechos del 15 de abril y desenmascarando los planes imperialistas que trataban de culpar los ataques a supuestos desertores de la fuerza aérea cubana.
Luego, tras confirmarse la invasión por la Bahía de Cochinos, al sur de la provincia de Matanzas, Fidel organizó las fuerzas de combate y se dirigió al lugar para, desde allí y con su ejemplo, impartir órdenes y combatir como un soldado más por la independencia de su Patria.
Los objetivos del ataque a Playa Girón fueron frustrados en menos de 72 horas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de la mayor de las Antillas, lo cual demostró la unidad de todas las fuerzas del proceso que se consolidaba en la Isla.
Esa unidad también quedó patentizada en el discurso de Fidel, cuando la multitud congregada levanto bien alto los fusiles con los que horas más tarde enfrentaron y derrotaron a los agresores en las arenas de Playa Girón, propinando una derrota militar y moral a los Estados Unidos.
A cincuenta años de aquellos memorables acontecimientos aún están presentes las palabras del líder de la Revolución, quien definió el rumbo socialista y humanitario del proceso cubano en bien de los humildes y para los humildes.











