En cuadro apretado “como las raíces en los Andes” andan de la mano y codo a codo, los hombres y mujeres de este pueblo heroico, desde la Punta de Maisí hasta el Cabo de San Antonio representados por los habaneros.
Los trabajadores, las amas de casa, los campesinos y estudiantes, quienes al llamado de la Patria, como de costumbre, asisten y desbordan alegría y unidad, esa imagen tantas veces repetida y que duele a nuestros enemigos, como una espina en el centro de la indolencia, la prepotencia y la desfachatez, como ocurriera 50 años atrás en Girón, cuando Cuba proporcionaría al Imperialismo la primera derrota en América.
El derroche de heroísmo de los bisoños combatientes que protagonizaron la Victoria, el 19 de abril de 1961, está aquí, hoy, en los jóvenes de siempre, entremezclado con la sabiduría de quienes condujeron la epopeya de entonces, y de ahora mismo.
La firmeza como talismán, que no trafica principios, arraigada y viva, permanece incólume a pesar de las amenazas y agresiones vividas. Cuba es un hueso duro de roer y que nadie lo dude.
Avanza el desfile popular, la amalgama de razas y culturas que se fusionan en un solo pueblo ofrece un espectáculo verdaderamente hermoso.
En los brazos se levantan los estandartes de de las organizaciones de masas y estudiantiles, pancartas con consignas, afiches de Los Cinco y al cierre del gran desfile patriótico un mar de banderas cubanas, 1 500 estrellas solitarias flotando al viento y al compás de los brazos de muchachos y muchachas, la misma bandera que salvaguardamos en las arenas de Playa Girón, trajimos en el Granma, subimos a la Sierra y que se bordó en el Llano clandestino, la que hemos defendido y seguiremos defendiendo al precio que sea necesario, con las uñas si es preciso.
Los acordes del Canto y Llanto de la tierra de Sara González acompañan el entusiasmo de los presentes y quienes disfrutan desde sus televisores. Sin lugar a dudas la emoción está a flor de piel, el monumento al Héroe Nacional José Martí y las insignes imágenes del Che y Camilo son testigos excepcionales, como tantas veces. Cuba reafirma su irrenunciable decisión, ¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!











