Las nuevas generaciones, protagonistas de los acontecimientos más importantes de la historia de la Mayor de las Antillas, en todas las épocas, vuelven a ratificar su compromiso con la dirección histórica de la Revolución, y no podría ser de otra manera. Hija de la rebeldía histórica de un proceso legítimo, nacido el 10 de octubre de 1868, que se propuso conquistar a filo de machete la victoria sobre el colonialismo español, y que continúa hasta nuestros días, impregnado del valor y la sangre derramada de nuestros héroes y mártires en las diferentes etapas de la lucha por nuestra definitiva independencia, el sudor y el trabajo de nuestros abuelos y padres, la inteligencia, ejemplo y guía de Raúl y Fidel y la unidad de cubanas y cubanos en torno al Partido.
A medio siglo de la declaración del carácter socialista de la Revolución, justamente este 16 abril, los niños, adolescentes y jóvenes dan una demostración contundente de fidelidad a la obra que los vio nacer, forjada al calor del combate, la dignidad, edificada bajo los mismos preceptos que el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz enunciara en los momentos que declaraba el Socialismo; “una Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes.”
La misma dignidad, el valor, la firmeza ideológica, el espíritu de sacrificio y el espíritu revolucionario del pueblo, enunciados por el primer secretario del Partido Comunista de Cuba el 16 de abril de 1961, sigue siendo hasta hoy lo que no pueden perdonarnos los imperialistas. "Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices, que hayamos hecho una Revolución Socialista en las propias narices de los Estados Unidos!", dijo.
Los cubanos decidimos escoger el camino del Socialismo porque lo creemos justo y porque nace y crece desde las propias entrañas de nuestra nación, porque lo zanjamos con nuestra propia vida y quien tenga alguna duda, le invito a que eche un vistazo a la multitudinaria marcha de pueblo que ahora mismo corre frente al monumento del Héroe Nacional José Martí.











