
Los protagonistas de las acciones de Playa Girón, sitio donde los cubanos propinaron la primera gran derrota del imperialismo yanqui en América Latina, intervinieron entonces como miembros de fuerzas del Ejército Rebelde, la Milicia y la Policía Nacional Revolucionaria.
En el registro de los más de 150 Mártires de Girón aparecen los hijos ilustres de esta tierra Wilfredo Gonce Cabrera, Luís López Mustelier, Pedro Alcides Portuondo Bouly, Emilio Daudinot Pineda, Rolando García García y el holguinero, devenido guantanamero, Luís Artemio Carbó Ricardo.
Lo hicieron enarbolando ya las banderas del socialismo bajo el mando del Comandante en Jefe Fidel, el mismo que había declarado el día 16 de Abril de 1961 el carácter socialista de la Revolución cubana durante el sepelio de las víctimas civiles de los bombardeos aéreos a los aeropuertos de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba.
Anécdotas como la del habanero guantanamero Juan Martínez Pérez, quien perdió en un solo combate a 18 de sus compañeros, ametrallados por la aviación mercenaria, la de Arquímedes Salas, quien tuvo que compartir sus escasos alimentos con los agresores una vez hechos prisioneros, o la de Víctor Batista, quien cumplió 20 años en medio del fuego enemigo el 18 de Abril de1961, han trascendido de generación en generación.
Narraron que solo los obligó a entrar en la batalla la convicción de que únicamente de esa forma no volverían a ser pisoteados por lacayos al servicio del imperialismo, como los que se fueron del país como ratas cuando triunfó la Revolución.
Muchos de esos entonces muy jóvenes combatientes no querían ver más las caras de quienes explotaban a los pobres, arrebataron sus tierras, o desalojaron a sus familias de bohíos maltrechos, únicas viviendas que podían tener en el gobierno de la tiranía batistiana.
Quienes viven hoy afortunadamente en el llamado Alto Oriente Cubano, no pueden olvidar los años en los que marines yanquis, radicados en la ilegalmente usurpada Base Naval norteamericana, se paseaban por las calles del ultramarino poblado de Caimanera en busca de sexo, pues mancillaban a las mujeres a su antojo.
Cada intervención de los combatientes de Girón nos lo recuerda, más cuando afianzan sus compromisos de que lo que hicieron volverían a hacerlo si fuera nuevamente necesario, ahora con más razón que antes.
En cada encuentro con los veteranos de la heroica epopeya advierto su modesto orgullo por haber contribuido a lograr lo que hoy los cubanos disfrutan, convencidos de que si aquella vez lo hicieron enarbolando las banderas del socialismo, ahora lo harían nuevamente también por la dignidad ganada y la moral que Cuba exhibe en el mundo.
Abril es la alerta permanente a los que pretenden atentar contra este pueblo, dispuesto a tener muchos Girón.
Si por esos años era objetivo de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, desmantelar al joven gobierno, clavado como espina en la garganta de la Administración de Estados Unidos, hoy lo es y siempre será, eliminar el ejemplo que el proceso cubano representa para los oprimidos.
Los enemigos de la revolución podrán invadir a la población civil como en aquellos días, lanzar otra invasión de la Brigada 2506 o la más potente, e intentar establecer cabezas de playa en cualquier sitio de suelo cubano, pero tienen que atenerse a las consecuencias.
Girón es genuina experiencia de movilización del pueblo en defensa de su Revolución declarada “de los humildes, por los humildes y para los humildes”, por su líder histórico Fidel Castro, al frente de las operaciones en la epopeya.
Girón es ejemplo para los países sojuzgados por los Estados Unidos de que las fuerzas del imperio no son invencibles y de que pueden más la razón y la verdad, que la insolencia y la fortuna.
Para los que persisten en olvidar aquellos días de Girón, continúan instando a la subversión interna y apostando al debilitamiento de la Revolución, la respuesta es un Sexto Congreso del Partido, que une nuevamente a los cubanos dignos, y les ofrece poderosas armas de ideas para seguir enfrentando a los indignos.
La dignidad y valentía del pueblo cubano se ha multiplicado desde Girón, así como sus conquistas, imposible hoy de hacerlas retroceder.











