En menos de dos horas se hizo realidad uno de los sueños durante siglos anhelado por la especie humana: volar fuera de la atmósfera terrestre, rozar las estrellas y admirar desde lo alto al planeta que nos acoge.
Gagarin abrió la era de los vuelos tripulados al cosmos y allí dio cita a todos los elegidos que han tenido la oportunidad de repetir su hazaña.
Con mucha razón su imagen tranquila y afable, dentro de un mono color naranja y con un casco blanco con las letras rusas CCCP (URSS) en rojo, es un símbolo que la Humanidad, con toda justeza, venera como suya, a medio siglo del vuelo que lo convirtió en leyenda.
La ONU decretó el 12 de abril como el Día de los Vuelos Espaciales Tripulados; y una capsula espacial Soyuz dedicada al vuelo del primer hombre en el cosmos llegó a la Estación Espacial Internacional, desde donde también el legendario "Allá vamos" de Gagarin cuando su nave, la Vostok-1, partía rumbo al espacio, así como otras grabaciones históricas, son transmitidas por el microsatélite "Kedr" (cedro), bautizado con el nombre en clave del legendario cosmonauta.
La fecha es celebrada cuando ha desaparecido la Unión Soviética, la Patria que Gagarin conoció y amó.
Aún así, sería injusto no destacar el enorme esfuerzo científico y material que desplegó la URSS para conquistar el espacio sideral apenas 12 años después de concluir victoriosa una guerra que le costó millones de vidas y la destrucción parcial del país.
Lo hizo frente a la principal potencia capitalista del mundo, contando con el talento de Serguey Korolev, el extraordinario diseñador de los cohetes espaciales soviéticos; el esfuerzo denodado de ingenieros y técnicos, así como el aporte de millones de obreros y campesinos que, con su cotidiana labor, contribuyeron con los recursos necesarios para materializar la epopeya.
Y aunque con el lanzamiento del Sputnik 1, en octubre de 1957, la URSS inició la era espacial, multitudes de soviéticos aquel 12 de abril de hace medio siglo se lanzaron a las calles a celebrar el más extraordinario logro en la historia de su país.
En la porfía, el primer Estado de obreros y campesinos del mundo había dejado boquiabiertos a los yanquis, a pesar de Washington contar con von Braun y los conocimientos que hicieron posible a la Alemania nazi disponer de los cohetes balísticos V-1 y V-2 para bombardear a Londres y otras ciudades británicas.
Dicen que el 12 de abril de 1961, Yuri estuvo tranquilo y que en el trayecto hacia la rampa de lanzamiento detuvo al ómnibus que lo conducía para orinar en una de las ruedas, ritual que se repite desde entonces en Baikonur antes de cada despegue.
En la pequeña cápsula de la nave Vostok 1 aún tuvo tiempo para mofarse del nerviosismo de los técnicos que tuvieron que reinstalar la escotilla de acceso, por causa de un fallo de hermeticidad.
Por fin, a las 9 y 57, hora de Moscú los propulsores del cohete 8K72K se pusieron en marcha en la rampa No. 1, y Gagarin exclamó su famoso “¡Poyéjali!”, “¡Allá vamos!”.
En órbita, a 28 mil kilómetros por hora, “la primera velocidad espacial”, Yury afirmó: "Veo la superficie terrestre a través de la ventanilla. El cielo es negro. Y rodeando la Tierra, rodeando el horizonte hay una aureola azul muy bonita que se oscurece a medida que se aleja de la superficie. Qué hermosa es".
El anunció oficial del exitoso vuelo, marcó otra victoria de la ciencia soviética sobre las pretensiones del gobierno de los Estados Unidos.
Para borrar la vergüenza, la administración Kennedy puso la meta de conquistar la Luna. Sin dudas, lograrlo el 20 de julio de 1968 fue un gran logro científico y tecnológico para los Estados Unidos, pero con ello no pudieron jamás opacar la extraordinaria hazaña del primer hombre en el espacio.
En este momento vale destacar la genialidad de Serguey Korolev, cuyos diseños de cohetes espaciales, son la base hoy de los que sostendrán los vuelos de tripulantes rusos, norteamericanos y de otras nacionalidades hacia y desde la Estación Espacialla NASA retire este año a los transbordadores espaciales, en su momento presentados por la propaganda imperial como el “non plus ultra” de la ciencia cósmica. Internacional, luego de que
Dejando aparte los mitos que rodearon a su persona luego del trascendental viaje, Gagarin fue un genuino representante del pueblo soviético, muy por encima del emblema de la propaganda oficial de un Partido que a la larga demostró ser incapaz de llevar a mejor término las ideas del socialismo, minado por disputas internas y su separación de las masas.
Aún así, Yuri es uno de los pocos héroes soviéticos que resistió la caída de la URSS y es para los rusos “la personalidad más atractiva del siglo XX”.
A Cuba le asisten razones para celebrar su viaje sideral.
Yuri Gagarin arribó a la Isla el día 24 de julio de 1961. Llovía intensamente pero ello no fue obstáculo para que una clamorosa multitud acudiera a acoger al Héroe y a la delegación que lo acompañó.
Al pisar tierra recibió el abrazo del presidente Osvaldo Dorticós Torrado y del primer ministro Fidel Castro Ruz.
La visita del cosmonauta coincidió con los festejos por el aniversario del 26 de julio. En un multitudinario acto en la Plaza de la Revolución, en La Habana, Dorticós le entregó la Orden Playa Girón, que por primera vez se otorgaba.
Ese día, el visitante expresó: “Llegará la hora en que este pueblo mandará al espacio su propio cosmonauta.”
Y sus palabras se hicieron realidad: Arnaldo Tamayo Méndez se convirtió en el primer latinoamericano en viajar al espacio gracias al Programa Intercosmos, iniciativa impulsada por el gobierno de la URSS que propició realizar una docena de vuelos con tripulaciones integradas por soviéticos y ciudadanos de varios países entonces socialistas, además de Francia y la India.
No nos equivocamos al afirmar que, no obstante los 50 años transcurridos, los 108 minutos del vuelo de Yuri Alekséyevich Gagarin, el primer hombre en el espacio, siguen conmoviendo al mundo.











