Guantánamo.- La constancia de los educadores cubanos va arrancando la ignorancia, aún cuando los momentos son difíciles para un pueblo que sufre una enfermedad tan terrible como es el cólera y las secuelas de un terremoto y de tantos años de pobreza extrema, fruto de las políticas colonialistas que arrancan a los pueblos casi su idiosincrasia.
Sin embargo, con Haití ni con ningún otro pueblo lo han logrado; ahí está, con sus dolores a cuesta pero presente, para sus coterráneos y quienes comparten solidaridad verdadera, aquella que engrandece el alma. No es una utopía, solo hay que disponerse.
El programa de alfabetización en Haití con la cooperación Cuba - Venezuela se extiende por un período de 22 meses con una meta de 240 000 personas a alfabetizar; en Okay, la ciudad capital del Departamento Sur donde labora una profesora guantanamera junto a otros dos asesores cubanos y con la ayuda de la Secretaría de Estado para la Alfabetización en el país caribeño, el propósito es enseñar a leer y a escribir 100 000 personas, aunque las estadísticas hablan de una población analfabeta de 266 mil 955.
Lograr el objetivo es un verdadero duelo contra el tiempo, pero los obstáculos se reducen cuando la
voluntad se impone. Habrá que recorrer muchos kilómetros, a veces a pie; lejos de la familia pero arraigado a un sueño común de muchos, los internacionalistas cubanos avanzan en su empeño.
En el Departamento Sur existen dieciocho comunas: Aken, San Luis, Cavallon, Okay,
Torbec, Chantal, San Juan del Sur, Arniket, Port Salut, Rochabató, Cotó, Portapimán, Chandonier, Les Anglé, Tiburón, Camperrín, Manich e Isla Vach; el programa de cooperación en el sector de la Educación intenta llegar a todas
“Hoy fuimos a las comunas de Aken, San Luis y Cavallón en la reubicación de los televisores y videos hacia la capital, donde se concentrará la mayor cantidad de grupos por la disponibilidad de electricidad que hay en esta primera etapa”, me cuenta Inalvis Basnueva en una de sus anécdotas y que agradezco tanto.
“La carretera hacia allí es muy buena, asfaltada totalmente y desde ella avistas una naturaleza semejante a la de nuestro Guantánamo: cocoteros, Mapén (veritab le dicen los haitianos), caña y el mar inmenso y limpio, con grandes y soleadas playas que te invitan al chapuzón.”
“La tarea se ha visto enfocada a la recogida de los materiales que ya se encontraban en las comunas antes del terremoto del 12 de enero, y aunque este no tuvo una incidencia fuerte en el Departamento Sur, el proceso se detuvo en espera de otros materiales y asesores cubanos que impulsaran la alfabetización.”
La preparación:
Recopilados los materiales inicia la formación de los facilitadores en Okay; en la oficina de la Secretaría de Estado para la Alfabetización, ubicada a la entrada de la casa que acoge a los colaboradores cubanos se reúnen 15 facilitadores prestos a conocer cómo funciona el método alfa televisual Yo sí puedo (Wi, Mwen Kapab); les son entregados los materiales necesarios: las cartillas para los participantes y el manual del facilitador.
Jean Atanás, uno de los asesores haitianos que trabaja con los cubanos explica cómo proceder en la enseñanza a los analfabetos y manipular el video y la TV.
“Es muy fácil”, insiste. “Con un poco de práctica lo logramos, es imprescindible el apoyo de ustedes”, concluye.
Finalmente los educadores cubanos muestran las clases que deberán ser impartidas por ellos, las preguntas comienzan y luego de aclararlas se despiden con la promesa de una visita a los puntos donde sesionarán los grupos a partir del lunes.
El encuentro:
Son las 5 de la tarde y en la casa todo está en movimiento. “Partimos a visitar los puntos de
alfabetización”, Robely Reina, uno de los asesores cubanos recuerda. “Nos dividimos en 3 grupos: Atanás y Yanet, Denas con Inalvis, Irel y yo; hasta la calle Trois Freres Rigoud (trua frer rigu) llegamos para comprobar el estado de los locales, cómo serán guardados y protegidos los medios y la disponibilidad de energía, allí nos esperan los facilitadores Sagine Desir (Sayin Desir) y Yosep Luis; un poco más alejado, en la iglesia de Brefet está el facilitador Voltaire.”
Están los participantes sentados en sus pupitres con el lápiz y la cartilla abierta, escuchan con atención las indicaciones del facilitador, el encuentro fue fascinante, a pesar de las barreras del lenguaje, fluye el intercambio.
Se explica la importancia que tiene aprender a leer y escribir en la vida diaria, para enviar mensajes telefónicos, ayudar a sus hijos en las tareas escolares e incluso para poner su firma en documentos oficiales. Ya está en marcha el proyecto, se comienza a descubrirse el mundo de las letras y los números; los colaboradores cubanos volverán al sitio para examinar cómo andan las cosas.
Un corazón puro:
Es cálido el día. La “tropa” llega hasta la comuna de Cavaillon, ubicada a 10 Km de Okay; son muy amables los que habitan por aquí.
“Lo que Dios ama es un corazón puro”, así está escrito en perfecto francés en el pizarrón del aula en la escuela que da cobija a facilitadores y estudiantes; Haití es un pueblo muy religioso.
Luego de los acostumbrados rezos iniciales en que cada quien ora en silencio, guiados por uno de ellos que ora en alta voz, pidiendo el mejor desarrollo del programa y en la vida diaria, se produce el encuentro; cómo será la evaluación y el control del aprendizaje de cada analfabeto están entre las preocupaciones.
La vista de los presentes se dirige a los ejercicios de la cartilla que se basan en la correspondencia entre letras y números, estos últimos son los conocidos por los iletrados y quienes difícilmente no sepan su significado pues en su mayoría se dedican al comercio.
Yanet Landa, otra de las asesoras cubanas, expone: “los 17 cassettes están distribuidos en 65 lecciones con las consonantes y vocales en la lengua creole…,” El día avanza y se va descubriendo poco a poco el significado de la frase que en un principio pareció extraña, al menos, poco común para los que llegaron desde la Mayor de las Antillas. “Y es que los corazones de estas personas son puros, tales como el amor que profesan a sus creencias y tradiciones”, asegura Inalvis.
La despedida para un nuevo día:
La jornada de formación y supervisión termina por ahora, la noche casi sorprende. Los rezos vuelven dando gracias a la cooperación cubana por la ayuda prestada, la despedida sin un adiós definitivo se hace presente, pero dentro de 2 semanas estarán por acá nuevamente los internacionalistas cubanos.
El programa de alfabetización va robando espacios vacíos en la inteligencia de la gente haitiana, buena y agradecida; la permanencia de Atanás, Yanet, Denas, Inalvis, Irel y Robely en Okay hace posible el sueño renovado, ese que quiso borrar el terremoto de enero del pasado año y que ni la colonización más cruel ha podido arrancar.











