Desde muy joven integra en su personalidad el apego a la justicia, la modestia, la honestidad y la solidaridad, valores que enriquece como fiel seguidora de las ideas martianas, frente a la corrupción política y administrativa de los gobiernos de la neo colonia.
Ingresa en la Universidad de Oriente, donde matricula ingeniería en Química Industrial y es una de las dos primeras mujeres que se gradúan de esa carrera en Cuba. En ese alto centro docente desarrolla múltiples actividades culturales y deportivas como miembro de la FEU, y es una de las primeras en pronunciarse en contra el golpe de Estado de Fulgencio Batista, el 10 de marzo de 1952.
De ahí que, buscando una vía para oponerse a esa ignominia, se incorpora al Movimiento Nacional Revolucionario (MNR) bajo la guía de Frank País, con el cual establece una estrecha colaboración para combatir a la sangrienta tiranía.
El asalto al Cuartel Moncada y la autodefensa de Fidel, la marca definitivamente y contribuye a la radicalización de su pensamiento político. Muy pronto, junto a Frank País y otros revolucionarios santiagueros, se incorpora al Movimiento 26 de Julio.
Participa en el levantamiento armado del 30 de noviembre de 1956, en Santiago de Cuba, cuyo objetivo era desviar la atención de las fuerzas del régimen dictatorial en el momento del desembarco del yate Granma, en el que venía Fidel con otros 82 expedicionarios.
Este alzamiento en la hoy Ciudad Heroica, muestra el grado de madurez, organización y capacidad combativa alcanzadas por las milicias clandestinas del Movimiento 26 de Julio, resultado del denodado esfuerzo de un grupo de revolucionarios, entre ellos Vilma.
Antes de ser asesinado, Frank la nombra coordinadora provincial del Movimiento, cargo en el que se mantiene hasta junio de 1958, cuando se hace muy peligrosa su permanencia en la clandestinidad y se incorpora como guerrillera en el Segundo Frente Oriental, que llevaba el nombre de su entrañable amigo y jefe.
Luego del triunfo de la Revolución, Vilma desempeña diversas tareas hasta su designación como Presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), responsabilidad en la que se consagra como defensora a ultranza de los derechos de las féminas a nivel nacional, continental y mundial, hasta la hora de su desaparición física.











