Entre las nuevas modalidades utilizadas por la CIA están la de tratar de crear “líderes” dentro de la denominada disidencia cubana, que no existe. Ello fue develado con la identidad de un agente de la Seguridad del Estado cubano, que probó los planes con tales propósitos.
El testimonio de Raúl Capote, escritor y profesor de la Universidad de La Habana, revela de qué manera trataron de convertirlo en un “recio opositor” del Gobierno cubano tras la publicación de su libro “El Adversario”, donde el autor tienen una visión crítica de la realidad cubana en los años más difíciles del Período Especial, la década del 90.
El material televisivo develó las maneras en que la CIA trató de utilizar a Capote para la creación de una Agencia Literaria con el objetivo de establecer relaciones de influencia con otros escritores cubanos y fomentar proyectos opositores.
Sin embargo, una vez más el tiro les salió por la culata. La CIA enfocó a los intelectuales y artistas cubanos para sus malsanos propósitos, pero se equivocaron con Raúl Capote, porque él no traicionó sus principios ni su bandera.
Convertido en el agente Daniel, de la Seguridad cubana, Capote pone al desnudo la fracasada política imperial de tratar, mediante la subversión, de derrocar al Gobierno en Cuba.











