
Cualquiera pensaría que es festinada la afirmación y, sin embargo, así lo indican los datos que poco a poco emergen de los resultados del proceso de análisis popular del Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.
Las reuniones correspondientes se efectuaron en todo el país, entre noviembre y febrero pasados.
El propio ex-presidente norteamericano James Carter dio referencias cardinales en la entrevista que ofreció el 30 de marzo pasado en su reciente visita a la Isla.
Aseguró que fue informado de que las miles de propuestas surgidas de la participación de cerca de ocho millones de cubanos en la discusión del documento, conllevaron a la modificación de más del 65 por ciento de los lineamientos originales.
Aunque los 291 aspectos que contiene son el resultado de la meditación profunda y la confrontación de criterios entre dirigentes políticos y estatales, economistas y científicos, la máxima dirección de la Revolución aspiró a que el debate público los calibrara, enmendara y enriqueciera a partir de la sabiduría colectiva de un pueblo experimentado en eso de superar momentos difíciles a partir de su ingenio e iniciativas.
Según lo estatuido, el Comité Central del PCC elabora las tesis que se discuten en cada magno evento y estas son debatidas por la militancia.
Sin embargo, la organización política ha convertido en expresión suprema de una práctica democrática recoger la opinión de la población sobre los temas de mayor interés, para lo cual se convocan reuniones masivas en los barrios, centros de trabajo y de estudio.
Conscientes de lo decisivo que es el momento para el futuro de la Patria Socialista, los cubanos debatimos con profundidad, sin formalismos, al Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social que aprobará el Sexto Congreso del Partido para que adquiera su real sentido a partir de la conjunción articulada de necesidades, potencialidades, métodos y aspiraciones.
En la provincia oriental de Guantánamo, por ejemplo, se realizó el total de las reuniones previstas, en las que se obtuvo un 87,8 por ciento de asistencia, no obstante las lógicas inconveniencias de participación, por diversas causas, que enfrentó la realización de casi tres mil asambleas en los barrios.
En los núcleos de base del Partido se efectuaron poco más de un millar de reuniones, lo que indica que el debate tuvo un carácter ampliamente democrático, pues el grueso de las opiniones se recogieron entre los trabajadores, campesinos, estudiantes, intelectuales, artistas y vecinos.
Emergieron casi 30 mil planteamientos, la mayor parte de ellos preocupaciones vinculadas a aspectos tan trascendentales como el proceso de disponibilidad en marcha que pretendía originalmente eliminar cerca de medio millón de empleos en la esfera estatal, antes incluso de que se efectuara el magno evento.
Tomando en cuenta las opiniones vertidas sobre el particular en la nación, la máxima dirección del Partido estimó conveniente extender el plazo de ejecución de ese paso que se considera imprescindible para el perfeccionamiento del modelo económico cubano.
Impulsar la deprimida economía de la Isla pasa, entre otras cosas imprescindibles, por mover a la fuerza laboral sobrante en el sector estatal hacia donde mejor pueda desempeñarse y, paulatinamente, cumplir el principio de la retribución según la calidad y cantidad del trabajo.
Incentivado por las propuestas realizadas, el Consejo de Ministros acaba de aprobar la nueva política bancaria y de créditos para las personas naturales, que busca fomentar la producción de alimentos y el trabajo por cuenta propia, una de las principales opciones de empleo en Cuba.
Dudamos que en el planeta exista algún otro partido que con tanta transparencia someta a consideración popular sus propósitos, a pesar de estar refrendado por la Constitución como “la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado”.
El Sexto Congreso está próximo a sesionar y lo hará contando con la opinión de la inmensa mayoría del pueblo. Como era de esperar, se abstuvieron de dar sus consideraciones los grupúsculos de mercenarios al servicio de Washington en su cruzada anticubana “porque no quieren que los asocien con el procedimiento”, según las textuales palabras del ex-presidente Carter, en la mencionada entrevista.
Esa mayoría apoya a la Revolución y debatió la versión original del Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social, con el propósito de definir la sociedad socialista a que aspiramos en un futuro inmediato.
Por tal razón, el proceso de discusiones en torno al documento valió la pena.











