
En Abril, el día 4, se crearon las organizaciones que agrupan a los jóvenes y a los niños cubanos de vanguardia: la Unión de Jóvenes Comunistas, UJC, y la Organización de Pioneros José Martí, OPJM, que este año cumple 50 de existencia.
La evocación al Héroe Nacional José Julián Martí Pérez y a Paquito Rosales, primer mártir pionero cubano de la etapa prerrevolucionaria, es compromiso de los pinos nuevos de hoy en cada jornada.
La esencia de estas organizaciones autónomas radica en la continuidad, defensa y preservación de los valores más autóctonos de generaciones de cubanos a lo largo de toda su historia.
Nada escapa a los análisis de pioneros y jóvenes en sus plenarios y son incuestionables sus contribuciones para el desarrollo de la sociedad.
En los albores de este Congreso Pioneril, que cuenta con una representación de varios guantanameros, puede responderse hasta dónde los niños son dignos herederos de la vocación de patriotas que vibra en los cubanos y continuadores de la obra que se erige.
El cónclave será sin dudas una muestra más de que un mundo mejor es posible, más si a quienes le corresponde vivirlo tienen el peso de la responsabilidad de forjarlo con sus manos.
Para cualquier persona común es fácil entender cómo, los de supuesta menor experiencia en la vida, pueden aportar igual que los adultos ideas, casi siempre impregnadas de la más pura y sana creatividad y entusiasmo, al proceso que se construye, pues resulta elemental que la apertura a su pensamiento es fruto de los preceptos de este mismo proceso.
En ocasiones los mayores muestran asombro cuando escuchan un planteamiento inteligente de los pinos nuevos… ¡Como sabe ese muchacho!, suele decirse.
Pero nada debe sorprender cuando es lo que precisamente se ha ido creando en el transcurso de la Revolución, ya que como dijera el Héroe Nacional cubano José Martí “Ser culto es el único modo de ser libre”
Es indiscutible que sólo cuando se materializa con amor la verdadera justicia social, pueden lograrse resultados como los expuestos sin descartar que por no vivir en una urna de cristal los cubanos no tienen todo logrado en esos temas. Sin embargo el hecho de atenderlos con preferencia da la medida de la importancia que el estado y el gobierno de la Isla tributan a las nuevas generaciones.
Se trata de aprovechar más las posibilidades puestas en manos de todo el pueblo, fundamentalmente de niños y jóvenes, en materia de educación y cultura y en esa medida se entenderá mejor, día por día, el papel que corresponde desempeñar conscientemente a cada ciudadano en cada momento.
Hay sociedades menos explícitas, de gente con más mesura, menos fogosa, más sosegada…Sin duda, los cubanos son estrepitosos, expresivísimos, nada apacibles, pero también profundos, responsables, y en esas cualidades está gran parte de los valores sociales que los caracterizan
En esos valores educan a las nuevas generaciones, seguros de que ya garantizan el futuro del país, pues los nuevos son herederos de las más genuinas tradiciones culturales, revolucionarias en esta, que no es perfecta, pero sí una sociedad de verdadera justicia y amor, donde a los pioneros y jóvenes corresponde forjar el futuro con sus manos.











