Desde hace algo más de un año, una brigada médica cubana se inserta en la vorágine de trabajo de ese hospital público del citado país caribeño como parte de la Operación Milagro que Cuba extiende por varios continentes con el propósito de aliviar a quienes padecen de problemas en la vista, por enfermedades curables.
Son apenas 15 personas quienes tienen la responsabilidad de que todo marche bien en dicho programa oftalmológico. La enfermera Martha Fis Pérez es una de ellas, imprescindible por su hacer profesional y por su peculiar manera de ser, ¡cómo quién dice!, una cubana y guantanamera de “pura sepa.”
Dímelo a mí que bien la conozco del barrio que casi me vio nacer en el Reparto Pastorita en la ciudad de Guantánamo, en la provincia de igual nombre. Una frase alegre, atrevida pero nunca hiriente, a flor de labios; una carcajada, una mano amiga para cualquier cosa.
Aprovechando las vacaciones de Martha logro entrevistarla y se las pongo a consideración.
P: Marthica, una pregunta obligada, ¿qué es lo que más te ha llamado la atención durante tu estancia en Jamaica?
E: “La cantidad de persona jóvenes que asisten a nuestra consulta y que nunca tuvieron la posibilidad de ver a un oftalmólogo por ser muy costoso este servicio. Es lamentable que muchos asisten ya sin posibilidades. Personas de todas las edades que viven en el campo, en sitios muy intrincados que llegan hasta nosotros y nunca antes tuvieron atención médica especializada.”
P: ¿Cómo es la acogida del programa oftalmológico entre los jamaicanos?
E: “Cuando llega el día de la pesquisa no se puede caminar, ni dentro, ni por las afueras del hospital. A veces se planifican en los municipios pero la mayoría son aquí mismo en la capital. Hay una aceptación grandísima y realmente te agradecen mucho el hecho de estar aquí ayudándolos. El director del hospital está contentísimo, el pueblo y las autoridades gubernamentales también.”
P: ¿Desde la distancia qué es lo que más se extraña?
E: “Se extraña todo, la casa, los vecinos, el trabajo, la familia, la comida, aquí se usa mucho el picante…, a Cuba, es inevitable; pero estamos muy contentos con los resultados que ya exhibimos. Hemos operado con éxito, sin ninguna complicación, a más de 2 mil pacientes en un año.”
P: Justamente sobre esos resultados me gustaría que me hablaras. ¿Cuáles?
E: “Prefiero que sen otras personas que hablen de resultados, lo que más me satisface es que trabajamos mucho por la salud de este pueblo, las enfermeras por ejemplo 12 horas diarias. Mi estancia aquí ha sido una escuela. Es una misión que me encomendó la Revolución y me siento orgullosa de desempeñarme en ella. ”
P: ¿Cómo es ese intercambio entre cubanos y pacientes y con el personal que labora en el hospital?
E: “Nos entendemos muy bien, la verdad. Un poco español, otro inglés. El personal médico y paramédico del hospital igualmente, profesionalmente ha sido una experiencia increíble. Jamaica ya me marcó para siempre, son personas muy agradecidas.”
P: Entonces, al terminar la misión en Jamaica, dentro un año aproximadamente, ¿cómo crees tú que la recordarías?
E: “Bueno, allá llegaremos y te daré la primicia, pero desde ahora te aseguro que siempre la llevaré en mi corazón como uno de esos recuerdos intocables que no quiero que se rompa su encanto, a pesar de la crudeza de su realidad.”
Jamaica se integró al programa Operación Milagro en el 2005, desde ese momento más de 20 mil personas han sido atendidas por los oftalmólogos cubanos, quienes han superado las 4 mil intervenciones quirúrgicas de cataratas, estrabismo y otras afecciones oculares.











