Guantánamo.- La escasez de lluvias comenzó a afectar los embalses de la provincia de Guantánamo, la cual posee 310 millones de metros cúbicos (m3), cifra más baja desde octubre, cuando concluyó el llamado período húmedo.
Aunque ese volumen equivale a casi el 90 por ciento de llenado del territorio -segundo del país en ese indicador-, los especialistas llaman la atención sobre el hecho que desde el último trimestre del pasado año los porcentajes siempre fueron muy superiores al actual.
El parte del Puesto de Mando de la Dirección Provincial de Recursos Hidráulicos precisa hoy que los dos mayores reservorios guantanameros -La Yaya y Jaibo- guardan entre ambos 266 millones de m3-, o lo que es lo mismo, casi el 80 por ciento del volumen actual del Alto Oriente Cubano.
Sin embargo, las precipitaciones, que además de escasas se comportan desigualmente, mantienen con discretas cantidades del preciado líquido (dos millones 700 m3 de 14 mil 800 m3 de capacidad) a la presa Pozo Azul, en el valle de Caujerí, emporio agrícola a 80 kilómetros de la ciudad de Guantánamo.
A pesar del tributo que ella recibe del trasvase de las aguas del río Sabanalamar hasta su vaso, esa instalación hidráulica apenas almacena la quinta parte del agua para la que fue diseñada.
En situación casi similar se encuentra su homóloga Los Asientos, que no llega a la mitad de sus posibilidades de recepción.
De prolongarse esta momentánea sequía, sus efectos podrían afectar a los embalses Faustino Pérez y Clotilde, ubicados en las cercanías de esta populosa ciudad, aseguró a la AIN Juan Carlos González, subdelegado de Recursos Hidráulicos.
El directivo precisó que la "Faustino", conocida también como La Esperanza, desciende paulatinamente, como efecto de la falta de precipitaciones en la cuenca de su tributario río Guaso, y la cobertura de entrega alcanza solo para 175 días.











