Guantánamo.- José Miyar Barruecos, ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), destacó en La Habana que los avances de la biotecnología cubana han contribuido a los logros en la salud humana desde la primera etapa de la vida.
Ejemplificó que en 2010 Cuba cerró con una tasa de mortalidad infantil de 4,5 por cada mil nacidos vivos, la cifra más baja de la historia en la nación e inferior a la de Canadá, con lo cual la Isla se ubica en el lugar 28, entre 195 países.
El titular del CITMA significó el importante rol del Centro de Inmunoensayo (CIE) y la tecnología del Sistema Ultramicroanalítico (SUMA), desarrollada por esa institución, la cual cuenta con programas prenatales y postnatales.
En el balance anual del CIE -Vanguardia Nacional por 17 años consecutivos y seis veces Premio al Exportador-, Miyar Barruecos encomió los logros científicos y económicos de esa institución, fundada por el Comandante en Jefe Fidel Castro el siete de septiembre de 1987.
Con casi 24 años al servicio de la salud del pueblo, el Centro de Inmunoensayo ha cumplido ininterrumpidamente su misión, orientada al desarrollo de tecnologías y estrategias para el pesquisaje masivo de diversas enfermedades, brindando así una tecnología de diagnóstico con la mejor calidad y a un mínimo costo.
La biotecnología es un sistema de poco gasto de energía e implica una atención de avanzada en enfermedades que padece la Humanidad, como el cáncer, que en Cuba ya constituye la primera causa de muerte en 10 provincias, recalcó Miyar Barruecos.
Insistió en la prevención, detección temprana, pesquisa activa y el tratamiento inmediato, para lo cual Cuba tiene las posibilidades.
Ponderó el ministro los programas del CIE contra el cáncer de pulmón, colon, recto, próstata, cuello de útero y mama, entre otros males.
El doctor Luis Estruch, vicetitular de Epidemiología, del ministerio de Salud Pública, explicó que el 75 por ciento de las muertes en Cuba se deben a enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares, cáncer, diabetes y autolesiones provocadas por el tabaquismo, el alcoholismo y la obesidad.
La prevención es la palabra clave y ahí es donde el CIE desempeña un rol fundamental, enfatizó Estruch, quien destacó las acciones de ese colectivo en el enfrentamiento a las afecciones crónicas no trasmisibles y a otras, como el dengue y el VIH-Sida, y los calificó de héroes anónimos de la salud pública cubana.
El doctor José Luis Fernández Yero, director de ese centro del polo científico del oeste de la capital, informó que en 2010 aumentaron las ventas totales en la Isla y en el exterior, y la productividad creció 22,6 por ciento, sin que se incrementara el consumo energético.











