Este crimen fue cometido para eliminar a un diligente miembro del Movimiento 26 de Julio, pues José se destacaba en la búsqueda de armas para su posterior entrega al Ejército Rebelde, además de otras actividades revolucionarias encaminadas al derrocamiento de la sangrienta tiranía que oprimía al país.
De origen campesino, José nació en el seno de la familia integrada por Víctor y María el 19 de marzo de 1913, y conocía en carne propia la necesidad de trabajar en la agricultura por míseros salarios sin poder protestar por temor a las represalias de los gobiernos al servicio del imperio norteamericano y de la Guardia Rural.
En aquella época resultaba natural que un niño sólo cursara dos o tres grados en la escuela y comenzara a trabajar para ayudar al sostenimiento de la familia. En este caso José llegó al tercer grado y luego consiguió laborar en colonias cañeras y en la ganadería de latifundistas; tenía 13 años cuando su padre falleció.
Se enlaza matrimonialmente con Cecilia Rodríguez Pérez, con la que tuvo 4 hijos, residentes en San Gregorio 714 entre Jesús del Sol y Narciso López, en esta ciudad de Guantánamo. Su suegro lo puso al frente de una finca en Banito, localidad del municipio El Salvador, que tenía una extensión de 7,5 caballerías dedicadas al cultivo de la caña de azúcar y la ganadería.
En la trágica mañana del 6 de enero de 1958, hace 51 años, los asesinos uniformados cumplían la orden de ejecutar al valeroso revolucionario que, a sus 44 años de edad, confiaba plenamente en un cambio radical de aquella sociedad de corrupción, explotación y crímenes subordinada a los intereses del Gobierno norteamericano.
Su cadáver fue encontrado alrededor de las 2:00 de la tarde y trasladado hacia la ciudad de Guantánamo; sus restos fueron sepultados en el cementerio San Rafael, donde reciben hoy el merecido tributo de recordación y respeto por parte de familiares y residentes de esta ciudad.











