Guantánamo.- Extensos y vistosos paisajes bien conservados, similares a los apreciados por Cristóbal Colón a su llegada a la Isla en 1492, que le arrancaron exclamaciones elogiosas, se yerguen en las Cuchillas del Toa, área natural protegida ubicada en las cumbres nororientales.
Por la riqueza de sus ecosistemas, vegetación y fauna este sitio es reconocido como principal centro de biodiversidad y endemismo del Caribe Insular, y fue declarado Reserva de la Biosfera, en 1987, por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
Esa categoría jerarquizante deviene modelo de desarrollo sostenible, alternativo ante la actual crisis ambiental, y comprende zonas geográficas representativas de los diferentes hábitats del planeta, ambientes no alterados por la acción del ser humano, en los cuales residen especies distintivas de cada nación.
Unas 928 especies de la flora endémica (casi el 30 por ciento de las reportadas para Cuba) crecen en
las más de 208 mil hectáreas terrestres y marinas de las Cuchillas del Toa, extendidas por la región montañosa Sagua-Baracoa, privilegiando a las provincias de Guantánamo y Holguín.
En la actualidad el lugar atesora uno de los remanentes de ecosistemas montañosos más extensos y mejor preservados del territorio nacional y de las Antillas, con pendientes bajas y pastos y bosques pluviales, carrascales, y de pinos parecidos a cuchillas, de donde le viene el nombre.
La espesa cobertura boscosa y lo vigoroso del relieve condicionan en la Reserva la existencia de los ríos más limpios y caudalosos de Cuba, entre los que se destacan el Toa y su mayor afluente, Jaguaní, Duaba, Jiguaní, Nibujón y Moa.
El paraje es reducto final de importantes especies de vertebrados endémicos en peligro de extinción como el almiquí, extraño roedor considerado un fósil viviente, y el gavilán caguarero, el más amenazado de los falconiformes cubanos.
Igualmente se preserva al manatí, mamífero herbívoro acuático conocido también como vaca marina; y se investiga sobre el pájaro Carpintero Real cubano, que fue observado en estas serranías, por última vez, en 1987.
Sus bosques constituyen, además, santuario para gran cantidad de poblaciones de aves oriundas, como cotorras y cateyes; mientras en las corrientes de sus aguas dulces viven dos tipos de peces exclusivos de la región: el guajacón y joturo de Guantánamo.
Los reptiles tienen su mayor centro de diversidad en este paradisíaco paraje, donde han sido colectadas 53 especies, de estas una treintena endémicas cubanas y 11 específicas de la zona nororiental.
Existen también valiosos representantes de invertebrados como la polimita, molusco terrestres cuya colorida concha resume extraordinaria belleza, y algunos escorpiones de importancia conservacionista y biomédica.
Se encuentra más del 97 por ciento de endemismo de los anfibios, entre ellos una de las ranas más pequeñas del mundo; y el número de insectos es tan elevado que ha sido imposible hacer estimados.
En el caso de la flora son acogidas más de 300 especies autóctonas, incluida una planta carnívora o insectívora, y dos de los géneros Podocarpus y Dracaena, considerados como los grupos más primitivos del reino vegetal.
De acuerdo con evidencias encontradas por expertos, la antigüedad y estabilidad relativa de la zona, complejidad del relieve y grandes variaciones en los niveles de lluvias, condicionaron allí el origen, conservación y diversidad de animales y plantas a lo largo de millones de años.
Lo abrupto de su geografía se irguió en coraza contra la explotación forestal, de ahí que contenga las áreas menos afectadas en el Caribe por la actividad humana, y nos regale hoy su verdor, preciada heredad que debemos resguardar para las presentes y futuras generaciones.
Recientemente Cuchillas del Toa formó parte de los más de 150 sitios naturales representados en la Primera Conferencia Iberoamericana de Reservas de Biosfera, que sesionó en México en noviembre último.











