
Desde la misma entrada de la localidad de Costa Rica, una escultura perpetúa el valor de los hombres y mujeres del Alto Oriente Cubano que se levantaron en armas ese día por órdenes del joven Frank País García.
Cada pedazo de terruño guarda la historia con especial desvelo entre sus habitantes; fueron muchos los hijos de Ermita que tomaron parte de las diferentes acciones combativas organizadas por Julio Camacho Aguilera, Jefe de Acciones del Movimiento 26 de Julio en Guantánamo, para ese entonces.
Rafael Pico San Jorge, reconocido como Fiallo entre sus compañeros de lucha, fue uno de los protagonistas de la gesta; con solo 16 años se unió a las operaciones, por su condición de chofer de Camacho participó en casi todas.
“Eran como las 11 de la noche del 29 cuando Camacho nos reunió en la casa que servía como cuartel general de nuestras fuerzas para darnos las indicaciones”, recuerda Fiallo, “eran dos células del movimiento y formó tres; pidió que el que no quisiera participar que lo dijera antes de él hablar, que una vez que terminara ya sería tarde para retirarse. Nadie dijo que no.”
“Repartieron las acciones, lo primero que hicimos fue recoger las armas entre los compañeros que tenían, escopetas, armas de caza; luego nos dirigimos al Puente de Belona y lo quemamos, allí cortamos todas las comunicaciones telefónicas para que el ejército no tuviera forma de comunicarse; ah, antes habíamos ocupado una máquina de un comerciante y otro grupo había tomado el cuartel de la Guardia Jurado”, apunta el combatiente.
Cuando íbamos de regreso, cerca de Ermita, venía un tren de ganado que lo descarrilamos. Aquello fue tremendo, tiramos para el piso a la locomotora, los vagones y así pudimos impedir el avance del escuadrón 16 de las fuerzas batistianas hacia Santiago de Cuba por donde Fidel desembarcaría.”
Cuenta Rafael Pico que todo Ermita apoyó las acciones de los revolucionarios, sumándose a la huelga que paralizó la vida en el batey. “El pueblo siempre nos apoyó”, sentencia.
La llama libertaria que llegaría dos días después por Las Coloradas haría suya a este terruño guantanamero, que a la distancia de 54 años del alzamiento, trabaja para desarrollarse en todas las esferas como digno homenaje a los héroes y mártires de entonces.
La producción de alimentos, los servicios de salud y educación, las instituciones culturales junta a los costarricenses en un permanente empeño por la elevación de la calidad de vida y eficiencia en la gestión económica de sus entidades. Una fábrica de fideos, un Silo Metálico para la producción de harinas integrales de trigo y maíz, el Joven Club de Computación, la Sala de Rehabilitación con servicios de salud concentrados y el Preuniversitario son algunas de las nuevas obras que hoy disfrutan y ocupan su quehacer.
Lorna Mirás San Jorge, delegada del Consejo de Costa Rica y diputada al Parlamento Cubano expresa que “en la actualidad Costa Rica se autoabastece de viandas, granos y vegetales. Hoy todos sus niños reciben leche fresca producida por sus ganaderos y aportan unos 500 litros a la industria, lo que distingue, en primer lugar por la calidad del alimento, y segundo, por el aporte que brindan al Estado por tal concepto.”
“El estudio es nuestro principal deber”, comenta Leandro López, estudiante preuniversitario, “en especial de nuestra historia local y es por ello que nos nutrimos mediante los combatientes del 30 de noviembre de los pormenores acontecidos ese día de 1956, aquí en Ermita”.
“EL sector Salud, la Granja, Educación, todos los costarricenses nos hemos trazado varias tareas para arribar con júbilo a la celebración de la efemérides”, asegura la Jefa de área de Salud, por ejemplo nuestros trabajamos nos vinculamos a la agricultura, la preparación del Teatro de Operaciones Militares para la defensa de la Patria, si así fuese necesario; realizamos el ciento por ciento de la pesquisa de la población para la prevención de enfermedades que hoy sufren varias naciones del mundo.”
Cuando el reloj marque las 4 de la tarde, el pueblo de Costa Rica, otrora Ermita, rememorará aquel acontecimiento que conmovió al Oriente Cubano durante la última etapa de la lucha por la liberación nacional y que trascendiera en la historia como los hechos del 30 de noviembre.











