
La casualidad quiso retar a la historia en un duelo, muy cercano y separado por el tiempo a la vez, pero solo sirvió para enriquecerla; es justamente un 8 de octubre cuando el Guerrillero Heroico cae en combate en las intrincadas montañas bolivianas y un 28 del mismo mes, desaparece el Héroe de Yaguajay en las inquietas aguas del mar.
Hasta historias fantásticas se han tejido a lo largo de los años sobre el hecho de la desaparición física de Camilo y Che. Del primero nunca aparecieron sus restos, a pesar de las incansables jornadas de búsquedas organizadas por el gobierno cubano y en especial por el Comandante en Jefe Fidel Castro y la inexorable conmoción que provocó en el pueblo, que siempre lo reconoció como uno de sus más queridos hijos. Al segundo, quisieron borrarlo de tal manera, que por mucho tiempo se desconoció el sitio donde permaneciera enterrado, ello multiplicó mucho más su condición de símbolo universal.
Para quienes nacimos luego del Triunfo de la Revolución, Camilo Cienfuegos y Ernesto Guevara han sido dos referentes obligados para nuestra formación revolucionaria, profesional y humana, inspirada por nuestros padres y maestros y que se perpetúa en las nuevas generaciones de cubanos.
Los sueños y añoranzas que construyeron cada uno desde sus yo y la obra colectiva que nos legaron para el presente y futuro; la lealtad sin límites a Fidel; sus inteligencias pródigas y naturales y el gigantesco ejemplo que sembraron aún después de muertos, van más allá de dos simples fechas marcadas en un almanaque, de una jornada que inmortaliza sus memorias; roza la admiración y atrapa el sentido de dos vidas bajo un mismo ideal que tal vez algunos no lo comprendan en toda su extensión.
La posteridad se encargará de revivirlos cada día, tal como fueron, reales, con contradicciones, dudas y sueños pero con un sentido del deber casi impresionante. ¡Qué sabio fue el azar al hacer coincidir en un mismo mes a estas figuras insignes!
La inspiración cala hondo, para los cubanos y el mundo hacer perdurar a través del tiempo y las generaciones el ideario de Che y Camilo es un deber ineludible. Cuando poco a poco, se despiertan las naciones del sueño engañoso que les ha impuesto por siglos el imperialismo, la obra de ambos héroes se levanta y se enraíza como hiedra en la lucha de los pueblos.











