La enfermedad endémica, refiere el establecimiento del virus en una región geográfica, como sucede hoy en América que sufrió su primera gran epidemia en 1981, cuando por la genocida introducción del virus en Cuba, desde Estados Unidos, padecieron en el país la variante hemorrágica del dengue 344 mil 203 personas y murieron 101 niños y 57 adultos.
Ese fue dengue introducido, lo reconoció en 1984 el terrorista Eduardo Arozena, cabecilla de la organización contrarrevolucionaria Omega 7, de las muchas existentes en Miami, durante el juicio que le siguieran (por otro crimen) sus propios patrones imperiales.
América "agradece" al imperio el endemismo y propagación de esta enfermedad originaria del sudeste asiático, introducida en la Mayor de las Antillas para matar mediante este mal a su pueblo, una de las premisas del bloqueo.
Aquella fascista introducción es génesis de la actual conceptualización: importado, sustantivo que define la posibilidad de llegar al país por contagio de cualesquiera de los miles de colaboradores cubanos que a diario interactúan con América en cumplimiento de la cada vez mayor colaboración multisectorial y solidaria.
Introducido o importado, hoy el dengue es letal virus que cobra vidas en el entorno caribeño, donde es endémico, cualidad evitable en la Isla con la consecuente aplicación de las estrategias antivectoriales y de prevención epidemiológica cubanas, referentes para la Organización Panamericana de la Salud.
Empero los millonarios desembolsos en productos químicos, equipamiento especializado y de respaldo económico a miles de trabajadores en permanente accionar contra el mosquito, nada son sin la acción comunitaria de la familia casa por casa, donde el alado busca fuentes reproductivas.
Frente al virus y su aliado propagador, el Aedes aegypti, se impone elevar la percepción de riesgo. En cualesquiera de sus definiciones, el dengue mata, es enfermedad vírica, febril y aguda de comienzo repentino con fiebre de entre tres y cinco días cuyos síntomas son intensos dolores de cabeza, retrorbital y corporal; mialgias, astralgias, anorexias, alteraciones gastrointestinales y erupción.
Siéntalo cerca: por el mosquito peligran abuelos, padres, hermanos, pero sobre todo los pequeños de la casa, los más vulnerables por la imperdonable negligencia de quienes teniendo la obligación de protegerlos permiten la reproducción del Aedes.
La solución es tan fácil como barata si todos cooperamos y con el autofocal familiar y eliminamos la macabra danza de una larva que aprovecha el descuido en el más inverosímil reservorio hasta la insignificante tapita de cualquier botella.
Luego, vuela el Aedes, se "carga" del dengue introducido, importado o endémico, y compromete la vida humana, uno de los tantos maleficios legados a Cuba y América por el terrorismo de Estado Made in USA.











