Guantánamo.- Siete de cada 10 cubanos podría contar la historia y quizás haya quien la catalogue de absurda, y ciertamente cada vez más suman en el mundo los que creen que es así la política del bloqueo impuesta por el gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, por hace ya medio siglo.
Es difícil creer que un pequeño país haya resistido, tanto tiempo, no solo presiones y amenazas por parte de la potencia más poderosa del orbe por el simple hecho de no admitir concesiones groseras, sino que se desarrolla y alcanza indicadores reconocidos a nivel internacional en sectores precisamente tan afectados por los daños del genocidio, como son Salud Pública y Educación.
Los costos de cualquier equipo médico o fármaco a adquirir en el exterior se encarecen, y algunos de estos últimos son imposibles de obtener porque sencillamente se le veda al Estado Cubano la posibilidad de comprarlo; el Tenozolamide, un portentoso citostático para el tratamiento del cáncer, es ejemplo de la negativa. Este ejemplo, resulta suficiente para quienes tienen la capacidad de analizar la justeza del reclamo del pueblo cubano.
El derecho de exigir el levantamiento del bloqueo, definitivamente, nos asiste. La realidad vivida durante 50 años, valida el hecho de que el próximo 26 de octubre sea presentado, por decimonovena ocasión, a los representantes de los países miembros de la Asamblea General de las Naciones Unidas el proyecto de Resolución titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”. Acontecimiento que permitirá mostrar a la comunidad internacional la incapacidad del gobierno norteamericano de sostener leyes tan descabelladas como las que rigen al cerco económico impuestos por él, contra la voluntad de los pueblos.
A más de 751 mil millones de dólares ascienden las afectaciones económicas directas producidas por el bloqueo a nuestro país, según cifras expuestas por Bruno Rodríguez Parrilla, Ministro de Relaciones Exteriores, en informe presentado en conferencia a la prensa nacional y extranjera acreditada en el país.
El bloqueo económico, comercial y financiero contra la Mayor de las Antillas no solo le afecta directamente, también dificulta las relaciones con otras naciones, al verse éstas imposibilitadas de comerciar y recibir sanciones muy costosas si son descubiertas.
El Presidente Obama no se atreve a cambiar la política legada por sus antecesores, la severidad de los actos sufridos confirman su mantenimiento, incluso su recrudecimiento en ocasiones.
El bloqueo tiene como marcado propósito el de asfixiarnos por hambre, necesidades y enfermedades, las estadísticas de daños superan lo inadmisible. Constituye una violación masiva y sistemática de los derechos del pueblo cubano y a las normas del Derecho Internacional.
Los dictados de Eisenhower impusieron al bloqueo cinco décadas atrás, y al mismo tiempo, se templaba por siempre, la voluntad de un pueblo decidido a construir su presente y futuro, al precio que fuera necesario.
Contra el bloqueo se alzará nuevamente Cuba y el mundo, este octubre. El agravio del aislamiento una vez más quedará solo, desguarnecido por sus propios argumentos que no encuentran oídos receptores en un público conocedor de la justeza del reclamo de los cubanos.











