
El entrevistado, de 90 años, se pronunció por la marcha unida de todas las personas y pueblos que deseen conjurar los actuales peligros de guerra.
El Imperio realmente está amenazándonos a todos y si no lo paramos, como dijo el compañero Fidel, ese imperio nos destruirá, dijo Di Celmo en el Hotel Copacabana, donde un cuatro de septiembre, hace 13 años, perdiera la vida su hijo Fabio por un atentado terrorista.
Mi deseo para los cubanos es el mismo que tengo para toda la humanidad, que los pueblos puedan vivir en paz con el sistema que ellos quieren, con el socialismo, porque pienso que es el único que puede salvar al mundo, subrayó.
Fustigó al capitalismo en tanto lo calificó de "muerto, podrido y que no sirve más", al tiempo que consideró el narcotráfico y el terrorismo, que corroen a las sociedades de muchas naciones, como males inherentes a ese sistema.
Yo quiero a este país, manifestó en alusión a Cuba, y deseó que un día no lejano "pueda llegar a vivir en paz, como merece".
Fabio Di Celmo, de 30 años, realizaba una de sus acostumbradas visitas turísticas a La Habana, cuando un artefacto explosivo colocado en el Hotel Copacabana, acabó con su vida el cuatro de septiembre de 1997.
Un mercenario salvadoreño fue el autor del hecho bajo órdenes de Luís Posada Carriles, activo terrorista de la mafia miamense, quien vive en Estados Unidos amparado por sus gobernantes.













