Guantánamo .- Ante cientos de miles de estudiantes universitarios y del pueblo de la Ciudad de la Habana, el líder histórico de la Revolución Cubana, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, acaba nuevamente de advertir sobre el inminente peligro de una confrontación nuclear que puede destruir la vida en el tercer planeta del sistema solar.
Fidel, encabeza hoy esta cruzada por la paz, en nombre de los hombres y mujeres del mundo que creen en la necesidad de erradicar de manera total las armas de exterminio en masas.
Lo hace también en nombre de Cuba, y a sus jóvenes les habla, quienes están llamados a encabezar esta lucha. La historia así lo demuestra.
Ya en marzo de 1965, el Comandante Ernesto Che Guevara, en una extensa y profunda carta a Carlos Quijano, texto que luego se publicaría bajo el título de: El socialismo y el hombre en Cuba, definía nuestra misión al expresar: “Nuestro sacrificio es consciente; cuota pagar la libertad que construimos”.
Solo comprendiendo este principio puede entenderse el milagro de la existencia del proyecto social cubano, a solo 90 millas de la mayor potencia hegemónica mundial.
La Revolución cubana, fruto de las mayores tradiciones de lucha de nuestro pueblo, tuvo que enfrentar desde sus inicios hasta hoy las más perversas agresiones y planes fraguados por el imperialismo para su desaparición.
No renunciar a la libertad conquistada, no perder innumerables avances sociales, no descuidar un minuto la preparación para la defensa de la Patria, no torcer el camino del socialismo incluso tras la caída de Europa del Este y la URSS, enfrentar un criminal bloqueo y leyes económicas injustas que intentan hacernos sucumbir, no hacer concepciones de principios. Ha requerido una inmensa cuota de sacrificio de nuestro pueblo.
Del valor sacrificio forjado desde el mismo surgimiento de la nación, en la manigua redentora, en las luchas contra Machado y Batista es heredera la Revolución.
Es ese valor del sacrificio el que permitió soportar los años más crudos del Período Especial, en ese legado están educados la mayoría de los habitantes de esta isla, quienes construyen y defienden cada día una sociedad nueva donde prime la equidad y justicia social.
El milagro de la resistencia de Cuba ante las patrañas imperiales, el ejemplo de Cuba para los pueblos del mundo radica precisamente en no renunciar jamás a los valores que defiende, no importa cuáles sean los sacrificios.
Por eso, nuestra máxima ha de convertirse en la máxima de los amantes de la paz mundial, en momentos en que el peligro de una confrontación nuclear se acrecienta.
Hace 45 años el Che, en el texto anteriormente citado sentenciaba: “El presente es de lucha; el futuro es nuestro”. Hoy, ante los universitarios cubanos Fidel expresó: “La paz con la paz se paga”.













