Guantánamo.- Fidel Castro cumple sus primeros 84 años de edad y lo hace junto a su pueblo en el puesto de combatiente de las ideas por el que optó hace poco más de dos años.
Martiano hasta los tuétanos, el líder indiscutible de la Revolución Cubana sabe que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz y prefiere celebrar el onomástico con modestia, en la tarea de advertir o explicar a los cubanos y al mundo las situaciones complejas por las que atraviesa la humanidad, sea en los Estados Unidos, América Latina, el Medio o el Lejano Oriente.
Pero a sus compatriotas nos cuesta trabajo no celebrar otro año más de existencia de su Comandante en Jefe. Hacer es la mejor forma de decir, es un principio sustancial en la conducta de las revolucionarias y revolucionarios.
Los que vivimos en la provincia oriental cubana de Guantánamo rendimos tributo a Fidel cada día, sin fanfarrias, en medio de la obra inmensa que es la edificación del socialismo en Cuba.
Así lo hacemos desde aquella jubilosa visita de febrero de 1959, cuando vino a Guantánamo por primera vez.
Con su aliento comenzó entonces el proceso de transformaciones en el territorio de lo que en 1976 se convertiría en la provincia Primera Trinchera Antimperialista de Cuba, por tener clavado en su suelo el puñal de la ilegal e indeseable presencia de la base naval yanqui.
Las visitas de Fidel al recóndito Maisí hizo que los primeros cubanos que ven en sol protagonizaran el acelerado cambio de una región sumida en la pobreza y el atraso de la economía basada casi exclusivamente en el cultivo del café, de la seudrrepública, hacia una localidad moderna, con escuelas, círculos infantiles, centros de salud, instalaciones deportivas, televisión, radio y telefonía.
En el Alto del Quimbuelo, en 1977, apreció las potencialidades del valle de Caujerí y bosquejó la forma de convertirlo en un jardín productivo. El homenaje cotidiano tiene que ver con su presencia en el territorio, que marca momentos trascendentales en la historia de Guantánamo.
Sea la apertura del combinado poligráfico “Juan Marinello”, hoy Empresa Gráfica, o los actos nacionales por el 26 de Julio, efectuados en la provincia.
En el de 1985, nos convocó a luchar contra el éxodo de las montañas, la salinidad y la sequía.
Diez años después sirvió para reconocer el esfuerzo realizado en la recuperación de las zonas afectadas por cuatro demoledoras inundaciones, en medio del inicio del período especial y sus duras carencias.
Por su irrefutable aporte al desarrollo del territorio, entonces los guantanameeros le tributamos honores más que merecidos con el otorgamiento de La Fama, el símbolo de la ciudad del Guaso.
Y como hablar de Fidel es hablar de su maestro, el Héroe Nacional José Martí, de extraordinario valor son sus visitas a la playita de Cajobabo, ora para dialogar con Salustiano Leyva, el único testigo viviente de la llegada de Martí, Gómez y otros cuatro valerosos luchadores por la libertad de la patria; ora para presidir el acto que dio inicio de forma masiva al revolucionario programa del médico de la familia en las zonas montañosas de Cuba.
Volvió el aventajado discípulo al sitio sagrado de la patria para venerar al más universal de los cubanos, al cumplirse exactamente el centenario de su desembarco glorioso para incorporarse a la Guerra Necesaria que evocó.
Tres lustros han pasado desde la última estancia de Fidel en Guantánamo. A los guantanameros, es preciso decirlo con toda sinceridad, nos importuna el sentimiento de no haberlo tenido en más ocasiones junto a nosotros.
Sabemos de las múltiples ocupaciones que ocuparon su tiempo en esta etapa, vinculadas no solo al avance del país y el enfrentamiento al bloqueo yanqui, sino además a alentar la marcha de los procesos revolucionarios surgidos en la América nuestra, la hispana, que han cambiado por siempre el contexto continental.
También sentimos que no han faltado su acicate porque Guantánamo continúe el avance social y económico que su pueblo fiel y revolucionario merece, o su preocupación cuando algún fenómeno natural ha amenazado al territorio.
Con su guía, en la Primera Trinchera Antimperialista de Cuba, paulatinamente, con sistematicidad y solidez, prosigue la obra del socialismo.
En el aniversario 84 de su líder, Guantánamo lo honra haciendo Revolución, que es la mejor manera de decir te seguimos, Fidel.













